China suspenderá este viernes el nuevo mecanismo de cortocircuito, que interrumpe las operaciones accionarias cuando se produce una caída muy brusca, dijeron el jueves las bolsas de Shanghái y Shenzhen en sus páginas web, luego que el instrumento provocó fuertes pérdidas en los volátiles mercados del país.
El mecanismo, que había comenzado a funcionar con el inicio del año,
fue establecido para moderar los movimientos del mercado, pero en lugar
de eso generó pánico entre inversores que desató corrientes vendedoras.
Analistas e inversores dijeron que los niveles de activación del cortocircuito eran demasiado bajos como para resultar eficaces.
Previamente el jueves, la negociación en los mercados accionarios de
China fue suspendida por el día a menos de media hora antes de la
apertura de sesión. Fue la segunda vez en una semana que el mecanismo de interrupción se activó.
"El mecanismo de interrupción de operaciones no fue la principal
razón del derrumbe del mercado. Simplemente sucedió que no funcionó como
se esperaba frente a las actuales situaciones", dijo en un comunicado
Deng Ge, un portavoz de la Comisión Reguladora de Valores de China.
"El efecto negativo de la activación del mecanismo sobrepasó al efecto positivo", sostuvo.
Como resultado, el regulador decidió suspender el mecanismo para
ayudar a estabilizar el mercado y evaluará formas de mejorar el sistema,
dijo Deng.
El mecanismo de cortocircuito detuvo las operaciones por 15 minutos cuando el mercado perdió un 5 por ciento y canceló los negocios por la totalidad del día tras un desplome del 7 por ciento.
El índice referencial de China se hundió un 7 por ciento tanto el lunes y como el jueves.
En otros mercados, como Estados Unidos, Corea del Sur y Japón,
también existen mecanismos de cortocircuito, pero estos han funcionado
mejor porque sus niveles de activación son normalmente mucho más altos.
Una
mujer se refleja en un tablero electrónico que muestra los índices de
mercado en una agencia de la bolsa en Shanghái, China. (Reuters).Los
expertos dicen que “China es el epítome de un mercado en el que los
resultados están completamente divorciados de cualquier entrada racional
se pueda calcular”, te decimos por qué.
Por Nathan Vardi
La
semana pasada el multimillonario Ray Dalio, quien dirige el fondo de
cobertura más grande del mundo, dijo a sus clientes que su perspectiva
sobre China ha cambiado. Bridgewater Associates envió una nota a sus
inversionistas diciendo que la reciente venta masiva del mercado de
valores de China significaba que no había “un lugar seguro para
invertir” en China.
Pero después de esos comentarios publicados en la primera página de The Wall Street Journal,
el gigantesco fondo de 169,000 millones de dólares (mdd) trató de
retractarse sobre sus declaraciones sobre China, emitiendo un comunicado
diciendo que su “opinión de que China enfrenta desafíos de deuda y
reestructuración económica, y que cuenta con los recursos y los líderes
capaces de enfrentarlos, sigue siendo la misma”.
¿Confundido? El
índice compuesto de Shanghai cayó 8.5% el lunes, su mayor caída
intradiaria desde 2007. Hubo mucha gente a quien culpar. Los analistas
dijeron que la caída se produjo porque los inversionistas estaban
preocupados de que Beijing sería menos agresivo en la compra de acciones
o por lo menos por que el gobierno pondría a prueba cuán bien el
mercado de valores podría sostenerse por sí solo. Otros señalaron
específicamente a China Securities Finance Corp (CSF), que ha estado
proporcionando fondos a los corredores y comprando grandes paquetes de
acciones. Los reguladores de valores chinos dijeron que CSF no estaba
saliendo del mercado. En su lugar, los reguladores buscaban a vendedores
de acciones “maliciosos” a quienes culpar.
El índice Shanghai
Composite ha caído en casi 30% desde junio, pero aún se encuentra en
terreno positivo en 2015. El martes y el miércoles repuntó y aún ha
ganado 17% en el año, mucho más que, por ejemplo, el mercado de valores
de Estados Unidos. ¿Por qué el mercado de valores chino sigue en terreno
positivo este año? Probablemente porque Beijing tomó una decisión
política para estabilizar el mercado de valores, a través de medidas
como la prohibición de la venta de participaciones impuesta a los
principales accionistas de las sociedades, válida durante seis meses, y
por proporcionar enormes cantidades de capital para apuntalar los
precios de las acciones. Para algunos, fue una política desconcertante
ponga que parecía desproporcionada dada la relativamente pequeña
corrección que había tenido lugar.
“Predecir el comportamiento de
las acciones chinas es una misión imposible”, dice Troy Gayeski, gerente
de cartera de Skybridge Capital, la administradora de activos
alternativos que tiene bajo su cuidado 13,500 mdd y que invierte
principalmente en fondos de cobertura. “China es el epítome de un
mercado en el que los resultados están completamente divorciados de
cualquier entrada racional se pueda calcular.”
Para empezar, ¿por
qué el mercado chino creció tanto? Después de estar muerto durante años,
incluso mientras la economía china estaba auge, se disparó 140% en unos
seis meses, justo en momentos en los que la segunda economía más grande
del mundo registraba su crecimiento más débil en mucho tiempo. Algunos
observadores, como la leyenda de los fondo de cobertura, el
multimillonario Stanley Druckenmiller, sugirieron que el mercado de
valores probablemente indicaba que la recuperación de la economía china
estaba a la vuelta de la esquina. Hasta el momento hay poca evidencia de
ello, pero aún así podría suceder.
Una cosa que definitivamente
ocurrió en los meses previos al reciente auge de valores de China es que
Beijing se estaba desmoronando debido a la especulación inmobiliaria.
También tomó medidas enérgicas contra los juegos de azar en Macao. ¿El
exceso de liquidez terminó alimentando a las acciones chinas? Tal vez es
por eso que el mercado de valores chino comenzó a lucir como un casino.
Para ser justos, las autoridades chinas también estuvieron liberando
capital y relajando la política monetaria.
La mecánica del mercado
de valores de China también es importante. Al igual que algunos otros
mercados de valores emergentes, la Bolsa de Shanghai impone un límite de
fluctuación de precios diario de 10%. Esto significa que puede tomar
días de negociación para el descubrimiento de precios y puede causar más
ventas de pánico que provocan que las acciones se disparen en cualquier
dirección. En otras palabras, el método que se supone debe evitar la
volatilidad en realidad la provoca. También es importante tener en
cuenta que gran parte del auge del mercado de valores de China ha tenido
lugar en las acciones de las empresas tecnológicas y de medios, no en
los valores de la vieja economía, como alimentos o bebidas.
Goldman
Sachs ha mantenido la recomendación de compra de acciones chinas. Su
estratega de China, Kinger Lau, diciendo que medidas más flexibles de
política monetaria y las medidas del gobierno en el mercado de valores
seguirán alimentando los retornos. Prominentes multimillonarios fondos
de cobertura como Paul Singer se han expresado sobre el mercado de
valores de China y su política monetaria en un tono mucho más
preocupado. ·Esto es mucho más grande que la crisis subprime”, dijo
Singer, en referencia a la crisis hipotecaria y financiera de Estados
Unidos de 2008. Aún así, Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo
Monetario Internacional aprobó el miércoles las medidas adoptadas por
las autoridades chinas para estabilizar su mercado de valores, las que
calificó de un “proceso ordenado”.
Stephen S. Roach, former Chairman of
Morgan Stanley Asia and the firm's chief economist, is a senior fellow
at Yale University's Jackson Institute of Global Affairs and a senior
lecturer at Yale's School of Management.
Read more at
http://www.project-syndicate.org/commentary/china-stock-market-bubble-intervention-by-stephen-s--roach-2015-07#eQMhI9W6EvwDyqC7.99
NEW
HAVEN – Market manipulation has become standard operating procedure in
policy circles around the world. All eyes are now on China’s attempts to
cope with the collapse of a major equity bubble. But the efforts of
Chinese authorities are hardly unique. The leading economies of the West
are doing pretty much the same thing – just dressing up their
manipulation in different clothes.
Take quantitative
easing, first used in Japan in the early 2000s, then in the United
States after 2008, then in Japan again beginning in 2013, and now in
Europe. In all of these cases, QE essentially has been an aggressive
effort to manipulate asset prices. It works primarily through direct
central-bank purchases of long-dated sovereign securities, thereby
reducing long-term interest rates, which, in turn, makes equities more
attractive.
Whether the QE strain
of market manipulation has accomplished its objective – to provide
stimulus to crisis-torn, asset-dependent economies – is debatable:
Current recoveries in the developed world, after all, have been
unusually anemic. But that has not stopped the authorities from trying.
In their defense,
central banks make the unsubstantiated claim that things would have been
much worse had they not pursued QE. But, with now-frothy manipulated
asset markets posing new risks of financial instability, the jury is out
on that point as well.
China’s efforts at
market manipulation are no less blatant. In response to a 31% plunge in
the CSI 300 (a composite index of shares on the Shanghai and Shenzhen
exchanges) from its June 12 peak, following a 145% surge in the
preceding 12 months, Chinese regulators have moved aggressively to
contain the damage.
Official actions run
the gamut, including a $480 billion government-supported equity-market
backstop under the auspices of the China Securities Finance Corporation,
a $19 billion pool from major domestic brokerages, and an open-ended
promise by the People’s Bank of China (PBOC) to use its balance sheet to
shore up equity prices. Moreover, trading was suspended for about 50%
of listed securities (more than 1,400 of 2,800 stocks).
Unlike the West’s
QE-enabled market manipulation, which works circuitously through
central-bank liquidity injections, the Chinese version is targeted more
directly at the market in distress – in this case, equities.
Significantly, QE is very much a reactive approach – aimed at sparking
revival in distressed markets and economies after they have collapsed.
The more proactive Chinese approach is the policy equivalent of
attempting to catch a falling knife – arresting a market in free-fall.
There are several
other noteworthy distinctions between China’s market manipulation and
that seen in the West. First, Chinese authorities appear less focused on
systemic risks to the real economy. That makes sense, given that wealth
effects are significantly smaller in China, where private consumption
accounts for just 36% of GDP – only about half the share in more
wealth-dependent economies like the US.
Moreover, much of the
sharp appreciation in Chinese equity values was very short-lived.
Nearly 90% of the 12-month surge in the CSI 300 was concentrated in the
seven months following the start of cross-border investment flows via
the so-called Shanghai-Hong Kong Connect in November 2014. As a result,
speculators had little time to let the capital gains sink in and have a
lasting impact on lifestyle expectations.
Second, in the West,
post-crisis reforms typically have been tactical, aimed at repairing
flaws in established markets, rather than promoting new markets. In
China, by contrast, post-bubble reforms have a more strategic focus,
given that the equity-market distress has important implications for the
government’s capital-market reforms, which are viewed as crucial to its
strategy of structural rebalancing. Long saddled with a bank-centric
system of credit intermediation, the development of secure and stable
equity and bond markets is a high priority in China’s effort to promote a
more diversified business-funding platform. The collapse of the equity
bubble calls that effort into serious question.
Finally, by
emphasizing a regulatory fix, and thereby keeping its benchmark policy
rate well above the dreaded zero bound, the PBOC is actually better
positioned than other central banks to maintain control over monetary
policy and not become ensnared in the open-ended provision of liquidity
that is so addictive for frothy markets. And, unlike in the West,
China’s targeted equity-specific actions minimize the risk of financial
contagion caused by liquidity spillovers into other asset markets.
With a large portion
of China’s domestic equity market still closed, it is hard to know when
the correction’s animal spirits have been exhausted. While the
government has assembled considerable firepower to limit the unwinding
of a spectacular bubble, the overhang of highly leveraged speculative
demand is disconcerting. Indeed, in the 12 months ending in June, margin
financing of stock purchases nearly tripled as a share of tradable
domestic-equity-market capitalization.
While Chinese
equities initially bounced 14% off their July 8 low, the 8.5% plunge on
July 27 suggests that that may have been a temporary respite. The
likelihood of forced deleveraging of margin calls underscores the
potential for a further slide once full trading resumes.
More broadly, just as
in Japan, the US, and Europe, there can be no mistaking what prompted
China’s manipulation: the perils of outsize asset bubbles. Time and
again, regulators and policymakers – to say nothing of political leaders
– have been asleep at the switch in condoning market excesses. In a
globalized world where labor income is under constant pressure, the
siren song of asset markets as a growth elixir is far too tempting for
the body politic to resist.
Speculative bubbles
are the visible manifestation of that temptation. As the bubbles burst –
and they always do – false prosperity is exposed and the defensive
tactics of market manipulation become both urgent and seemingly logical.
Therein lies the
great irony of manipulation: The more we depend on markets, the less we
trust them. Needless to say, that is a far cry from the “invisible hand”
on which the efficacy of markets rests. We claim, as Adam Smith did,
that impersonal markets ensure the most efficient allocation of scarce
capital; but what we really want are markets that operate only on our
terms
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http://www.project-syndicate.org/commentary/china-stock-market-bubble-intervention-by-stephen-s--roach-2015-07#eQMhI9W6EvwDyqC7.99
Nouriel Roubini, a professor at NYU’s Stern School of Business and Chairman of Roubini Global Economics, was Senior Economist for International Affairs in the White House's Council of Economic Advisers during the Clinton Administration. He has worked for the International Monetary Fund, the US Feder… read more
NEW YORK – A paradox has emerged in the financial markets of the advanced economies since the 2008 global financial crisis. Unconventional monetary policies have created a massive overhang of liquidity. But a series of recent shocks suggests that macro liquidity has become linked with severe market illiquidity.
Policy interest rates are near zero (and sometimes below it) in most advanced economies, and the monetary base (money created by central banks in the form of cash and liquid commercial-bank reserves) has soared – doubling, tripling, and, in the United States, quadrupling relative to the pre-crisis period. This has kept short- and long-term interest rates low (and even negative in some cases, such as Europe and Japan), reduced the volatility of bond markets, and lifted many asset prices (including equities, real estate, and fixed-income private- and public-sector bonds).
And yet investors have reason to be concerned. Their fears started with the “flash crash” of May 2010, when, in a matter of 30 minutes, major US stock indices fell by almost 10%, before recovering rapidly. Then came the “taper tantrum” in the spring of 2013, when US long-term interest rates shot up by 100 basis points after then-Fed Chairman Ben Bernanke hinted at an end to the Fed’s monthly purchases of long-term securities.
Likewise, in October 2014, US Treasury yields plummeted by almost 40 basis points in minutes, which statisticians argue should occur only once in three billion years. The latest episode came just last month, when, in the space of a few days, ten-year German bond yields went from five basis points to almost 80.
These events have fueled fears that, even very deep and liquid markets – such as US stocks and government bonds in the US and Germany – may not be liquid enough. So what accounts for the combination of macro liquidity and market illiquidity?
For starters, in equity markets, high-frequency traders (HFTs), who use algorithmic computer programs to follow market trends, account for a larger share of transactions. This creates, no surprise, herding behavior. Indeed, trading in the US nowadays is concentrated at the beginning and the last hour of the trading day, when HFTs are most active; for the rest of the day, markets are illiquid, with few transactions.
A second cause lies in the fact that fixed-income assets – such as government, corporate, and emerging-market bonds – are not traded in more liquid exchanges, as stocks are. Instead, they are traded mostly over the counter in illiquid markets.
Third, not only is fixed income more illiquid, but now most of these instruments – which have grown enormously in number, owing to the mushrooming issuance of private and public debts before and after the financial crisis – are held in open-ended funds that allow investors to exit overnight. Imagine a bank that invests in illiquid assets but allows depositors to redeem their cash overnight: if a run on these funds occurs, the need to sell the illiquid assets can push their price very low very fast, in what is effectively a fire sale.
Fourth, before the 2008 crisis, banks were market makers in fixed-income instruments. They held large inventories of these assets, thus providing liquidity and smoothing excess price volatility. But, with new regulations punishing such trading (via higher capital charges), banks and other financial institutions have reduced their market-making activity. So, in times of surprise that move bond prices and yields, the banks are not present to act as stabilizers.
In short, though central banks’ creation of macro liquidity may keep bond yields low and reduce volatility, it has also led to crowded trades (herding on market trends, exacerbated by HFTs) and more investment in illiquid bond funds, while tighter regulation means that market makers are missing in action.
As a result, when surprises occur – for example, the Fed signals an earlier-than-expected exit from zero interest rates, oil prices spike, or eurozone growth starts to pick up – the re-rating of stocks and especially bonds can be abrupt and dramatic: everyone caught in the same crowded trades needs to get out fast. Herding in the opposite direction occurs, but, because many investments are in illiquid funds and the traditional market makers who smoothed volatility are nowhere to be found, the sellers are forced into fire sales.
This combination of macro liquidity and market illiquidity is a time bomb. So far, it has led only to volatile flash crashes and sudden changes in bond yields and stock prices. But, over time, the longer central banks create liquidity to suppress short-run volatility, the more they will feed price bubbles in equity, bond, and other asset markets. As more investors pile into overvalued, increasingly illiquid assets – such as bonds – the risk of a long-term crash increases.
This is the paradoxical result of the policy response to the financial crisis. Macro liquidity is feeding booms and bubbles; but market illiquidity will eventually trigger a bust and collapse.
Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/liquidity-market-volatility-flash-crash-by-nouriel-roubini-2015-05#PszFV2uemI3sP4eM.99
NUEVA YORK - Una paradoja ha surgido en los mercados financieros de las economías avanzadas desde la crisis financiera mundial de 2008. Políticas monetarias no convencionales han creado una proyección masiva de liquidez. Pero una serie de choques recientes sugiere que la liquidez macro se ha vinculado con el mercado severa iliquidez .
Las tasas de interés de política están cerca de cero (ya veces por debajo de ella) en las economías más avanzadas, y la base monetaria (dinero creado por los bancos centrales en forma de dinero en efectivo y las reservas de los bancos comerciales líquidos) se ha disparado - duplicar, triplicar, y, en el Estados Unidos, cuadruplicando en relación con el período anterior a la crisis. Esto ha mantenido a corto como a las tasas de interés a largo plazo bajos (e incluso negativos en algunos casos, como en Europa y Japón), la reducción de la volatilidad de los mercados de bonos, y levantó muchos precios de los activos (incluyendo acciones, bienes raíces, y la renta fija bonos del sector público y privado).
Y sin embargo, los inversores tienen motivos para estar preocupados. Sus temores comenzaron con el "flash crash" de mayo de 2010, cuando, en cuestión de 30 minutos, los principales índices bursátiles de Estados Unidos se redujo en casi un 10%, antes de recuperarse rápidamente. Luego vino la "rabieta taper" en la primavera de 2013, cuando Estados Unidos las tasas de interés a largo plazo se disparó en 100 puntos básicos después de que el entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, dio a entender a su fin a las compras mensuales de la Fed de valores a largo plazo.
Del mismo modo, en octubre de 2014, los rendimientos del Tesoro estadounidense cayeron por casi 40 puntos básicos, en minutos, que los estadísticos argumentan debería ocurrir sólo una vez en tres mil millones años . El último episodio se produjo apenas el mes pasado, cuando, en el espacio de unos pocos días, de diez años de los bonos alemanes pasaron de cinco puntos básicos a casi 80.
Estos eventos han alimentado los temores de que, incluso los mercados muy profundos y líquidos - como estadounidenses acciones y bonos gubernamentales en los EE.UU. y Alemania - pueden no ser lo suficientemente líquido. Entonces, ¿qué representa la combinación de liquidez macro y la iliquidez del mercado?
Para empezar, en los mercados de renta variable, los operadores de alta frecuencia (HFT), que utilizan programas informáticos algorítmicos para seguir las tendencias del mercado, representan una mayor proporción de las transacciones. Esto crea, no es de extrañar, comportamiento gregario. De hecho, el comercio de los EE.UU. hoy en día se concentra al principio y la última hora de la jornada, cuando HFTS son más activos; para el resto del día, los mercados son ilíquidos, con pocas transacciones.
Una segunda causa radica en el hecho de que los activos de renta fija - como el gobierno, las empresas y los mercados emergentes de bonos - no se negocian en intercambios más líquidos, como acciones son. En cambio, si se negocian principalmente en el mostrador en los mercados ilíquidos.
En tercer lugar, no sólo es renta fija más ilíquidos, pero ahora la mayoría de estos instrumentos - que han crecido enormemente en número, debido a la emisión de setas de las deudas privadas y públicas antes y después de la crisis financiera - se mantienen en fondos abiertos que permiten inversores para salir durante la noche. Imagine un banco que invierte en activos no líquidos, pero permite a los depositantes para redimir su noche de efectivo: si se produce una fuga de estos fondos, la necesidad de vender los activos no líquidos puede empujar su precio muy bajo muy rápido, en lo que es efectivamente una venta de liquidación.
En cuarto lugar, antes de la crisis de 2008, los bancos fueron los creadores de mercado en instrumentos de renta fija. Llevaron a cabo grandes inventarios de estos activos, proporcionando así liquidez y suavizar el exceso de volatilidad de los precios. Pero, con las nuevas regulaciones que castigan este tipo de comercio (a través de las cargas de capital más altos), los bancos y otras instituciones financieras han reducido su actividad de creación de mercado. Así que, en momentos de sorpresa que se mueven los precios de los bonos y los rendimientos, los bancos no están presentes para actuar como estabilizadores.
En resumen, a pesar de la creación de los bancos centrales de la liquidez macro pueden mantener rendimientos de los bonos baja y reducir la volatilidad, también ha dado lugar a operaciones de hacinamiento (pastoreo en las tendencias del mercado, agravadas por HFTS) y una mayor inversión en los fondos de bonos ilíquidos, mientras que una regulación más estricta significa que creadores de mercado están desaparecidos en acción.
Como resultado, cuando se producen sorpresas - por ejemplo, la Fed señala una salida antes de lo esperado de las tasas de interés cero, el aceite de precios pico, o el crecimiento de la zona euro comienza a recoger - la re-calificación de las acciones y bonos en especial puede ser abrupta y dramática: todo el mundo atrapado en las mismas rutas atestadas necesita salir rápido. Reunión en la dirección opuesta se produce, pero, debido a que muchas inversiones son en fondos líquidos y los creadores de mercado tradicionales que suavizan la volatilidad están por ningún lado, los vendedores están obligados a ventas de fuego.
Esta combinación de liquidez macro y la falta de liquidez del mercado es una bomba de tiempo. Hasta el momento, se ha llevado sólo a los accidentes de flash volátiles y los cambios repentinos en la rentabilidad de los bonos y los precios de las acciones. Pero, con el tiempo, los bancos centrales ya crear liquidez para suprimir la volatilidad a corto plazo, más se va a alimentar burbujas de precios de acciones, bonos y otros mercados de activos. A medida que más inversores se acumulan en la sobrevaloración de los activos, cada vez más ilíquidos - como los bonos - el riesgo de un choque a largo plazo aumenta.
Este es el resultado paradójico de la respuesta política a la crisis financiera. Liquidez Macro es alimentar a los auges y burbujas; pero la falta de liquidez del mercado eventualmente desencadenar un busto y el colapso.
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CAMBRIDGE – Oil prices have plummeted 40% since June – good news for oil-importing countries, but bad news for Russia, Venezuela, Nigeria, and other oil exporters. Some attribute the price drop to the US shale-energy boom. Others cite OPEC’s failure to agree on supply restrictions.
But that is not the whole story. The price of iron ore is down, too. So are gold, silver, and platinum prices. And the same is true of sugar, cotton, and soybean prices. In fact, most dollar commodity prices have fallen since the first half of the year. Though a host of sector-specific factors affect the price of each commodity, the fact that the downswing is so broad – as is often the case with big price swings – suggests that macroeconomic factors are at work.
So, what macroeconomic factors could be driving down commodity prices? Perhaps it is deflation. But, though inflation is very low, and even negative in a few countries, something more must be going on, because commodity prices are falling relative to the overall price level. In other words, real commodity prices are falling.
The most common explanation is the global economic slowdown, which has diminished demand for energy, minerals, and agricultural products. Indeed, growth has slowed and GDP forecasts have been revised downward since mid-year in most countries.
But the United States is a major exception. The American expansion seems increasingly well established, with estimated annual growth exceeding 4% over the last two quarters. And yet it is particularly in the US that commodity prices have been falling. The Economist’s euro-denominated Commodity Price Index, for example, has actually risen over the last year; it is only the Index in terms of dollars – which is what gets all of the attention – that is down.
That brings us to monetary policy, the importance of which as a determinant of commodity prices is often forgotten. Monetary tightening is widely anticipated in the US, with the Federal Reserve having ended quantitative easing in October and likely to raise short-term interest rates sometime in the coming year.
There is something intuitive about the idea that when the Fed “prints money,” the money flows into commodities, among other places, and so bids their prices up – and thus that prices fall when interest rates rise. But, what, exactly, is the causal mechanism?
In fact, there are four channels through which the real interest rate affects real commodity prices (aside from whatever effect it has via the level of economic activity). First, high interest rates reduce the price of storable commodities by increasing the incentive for extraction today rather than tomorrow, thereby boosting the pace at which oil is pumped, gold is mined, or forests are logged. Second, high rates also decrease firms’ desire to carry inventories (think of oil held in tanks).
Third, portfolio managers respond to a rise in interest rates by shifting out of commodity contracts (which are now an “asset class”) and into treasury bills. Finally, high interest rates strengthen the domestic currency, thereby reducing the price of internationally traded commodities in domestic terms (even if the price has not fallen in foreign-currency terms).
US interest rates did not really rise in 2014, so most of these mechanisms are not yet directly at work. But speculators are thinking ahead and shifting out of commodities today in anticipation of future higher interest rates in 2015; the result has been to bring next year’s price increase forward to today.
The fourth of the channels, the exchange rate, has already been functioning. The prospect of US monetary tightening coincides with moves by the European Central Bank and the Bank of Japan toward enhanced monetary stimulus. The result has been an appreciation of the dollar against the euro and the yen. The euro is down 8% against the dollar since the first half of the year and the yen is down 14%. That explains how so many commodity prices can be down in terms of dollars and up in terms of other currencies.
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CAMBRIDGE - Los precios del petróleo se han desplomado un 40% desde junio - una buena noticia para los países importadores de petróleo, pero una mala noticia para Rusia, Venezuela, Nigeria y otros países exportadores de petróleo. Algunos atribuyen la caída de los precios al auge de esquisto-energética de Estados Unidos . Otros citan el hecho de que la OPEP a un acuerdo sobre las restricciones de suministro.
Pero esa no es toda la historia. El precio del mineral de hierro se ha reducido, también. También lo son el oro, la plata, y los precios del platino. Y lo mismo puede decirse de los precios del azúcar, algodón y soja. De hecho, la mayoría de los precios de las materias primas en dólares han caído desde la primera mitad del año. A pesar de una serie de factores específicos de cada sector afecta el precio de cada producto, el hecho de que la bajada es tan amplio - como suele ser el caso con grandes oscilaciones de precios - sugiere que los factores macroeconómicos están en el trabajo.
Así que, ¿qué factores macroeconómicos podrían bajar los precios de los productos básicos? Tal vez es la deflación. Pero, aunque la inflación es muy baja, e incluso negativos en algunos países, algo más debe estar pasando, porque los precios de las materias primas están cayendo en relación con el nivel general de precios. En otras palabras, verdaderos precios de los commodities están cayendo.
La explicación más común es la desaceleración económica mundial, que ha disminuido la demanda de energía, minerales y productos agrícolas. De hecho, el crecimiento se ha desacelerado y previsiones del PIB se han revisado a la baja desde mediados de año en la mayoría de los países.
Pero Estados Unidos es una gran excepción. La expansión estadounidense parece cada vez bien establecida, con un crecimiento anual estimado de más de 4% en los dos últimos trimestres. Y sin embargo, es sobre todo en los EE.UU. que los precios de las materias primas han estado cayendo. The Economist 's denominados en euros Commodity Price Index , por ejemplo, ha hecho aumentado en el último año; es sólo el índice en términos de dólares - que es lo que obtiene toda la atención - que está abajo.
Eso nos lleva a la política monetaria, cuya importancia como factor determinante de los precios de los productos básicos a menudo se olvida. La restricción monetaria es ampliamente anticipado en los EE.UU., con la Reserva Federal de haber terminado la flexibilización cuantitativa en octubre y es probable que elevar las tasas de interés a corto plazo en algún momento del año que viene.
Esto recuerda un patrón histórico familiarizados . La caída de las tasas de interés reales (ajustados a la inflación) en los años 1970, 2002 a 2004, y de 2007 a 2008 fueron acompañados por el aumento de los precios reales de los productos; fuertes aumentos en las tasas de interés reales de los Estados Unidos en la década de 1980 enviaron dólar de los productos básicos los precios cayendo .
Hay algo intuitivo sobre la idea de que cuando la Fed "imprime dinero," el dinero fluye hacia las materias primas, entre otros lugares, por lo que ordena sus precios arriba - y por lo tanto que los precios bajan cuando los tipos de interés suben. Pero, ¿qué es, exactamente, el mecanismo causal?
De hecho, hay cuatro canales a través del cual la tasa de interés real afecta a los precios reales de los productos (aparte de cualquier efecto que tiene a través del nivel de actividad económica). En primer lugar, las altas tasas de interés , reducir el precio de los productos básicos almacenables por aumentar los incentivos para la extracción de hoy mejor que mañana, impulsando así el ritmo al que se bombea el petróleo, el oro se extrae, o los bosques está en el sistema. En segundo lugar, las altas tasas también disminuyen el deseo de las empresas para realizar inventarios (pensar en el petróleo que tuvo lugar en tanques).
En tercer lugar, los gestores de carteras responden a un aumento en las tasas de interés por el cambio de contratos de productos básicos (que son ahora una "clase de activos") y en letras del tesoro. Por último, las altas tasas de interés de fortalecer la moneda nacional, con lo que la reducción del precio de las mercancías objeto de comercio internacional en términos nacionales (incluso si el precio no ha caído en términos de moneda extranjera).
Las tasas de interés de Estados Unidos en realidad no resucitó en 2014, por lo que la mayoría de estos mecanismos no son todavía directamente en el trabajo. Pero los especuladores están pensando en el futuro y el cambio de los productos básicos hoy en previsión de futuras tasas de interés más altas en 2015; el resultado ha sido traer incremento de los precios del próximo año a la actualidad.
El cuarto de los canales, el tipo de cambio, ya ha estado funcionando. La perspectiva de los Estados Unidos de ajuste monetario coincide con los movimientos realizados por el Banco Central Europeo y el Banco de Japón hacia el estímulo monetario mejorada. El resultado ha sido una apreciación del dólar frente al euro y el yen. El euro se ha reducido un 8% frente al dólar desde el primer semestre del año y el yen se ha reducido un 14%. Eso explica por qué tantos precios de los productos pueden ser en términos de dólares y en términos de otras monedas.
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