n 2001 Alan Greenspan explicó los factores que según él habían permitido a Estados Unidos sortear los peligros de la inflación, volatilidad y crisis desde 1970. Para el entonces presidente de la Reserva federal, los factores clave fueron la política monetaria y, además, ¡la buena suerte! Lo de la política monetaria es debatible pero, sin lugar a dudas, parece que la buena suerte se acabó hace mucho.
Han pasado siete años desde que se dejaron sentir los primeros síntomas de la crisis económica y financiera global. Siete años de mala suerte. Tal pareciera que se hubiera roto el espejo de ilusiones del neoliberalismo y que se hubieran abatido sobre la economía global siete años de maldiciones.
Las perspectivas para la economía global no son buenas, aunque muchos quisieran ver todo tipo de signos alentadores en indicadores diversos. El principal evento que inclina a pensar en ‘cosas buenas’ es la terminación del programa de compra de activos de la Reserva federal, el famoso plan QE de flexibilización cuantitativa. El anuncio se hizo la semana pasada.
El programa arrancó en 2008 y para el mes de septiembre pasado la Fed ya había adquirido 4.5 millones de millones de dólares en activos del sistema bancario. El programa QE fue de utilidad a los bancos y aunque tuvo un impacto en la economía real al mantener bajas las tasas de interés, el QE no sirvió como catalizador del crecimiento.
Desde que llegó a instalarse como presidente de la Reserva federal, Janet Yellen anunció que el QE se mantendría mientras los signos del mercado laboral así lo requirieran. Hoy la tasa de desempleo abierto es de 5.8 por ciento y eso la hace políticamente más presentable, lo que permite cerrar el programa de compra de activos sin sonrojarse.
En realidad, una parte de la reducción del desempleo se debe a que muchos han abandonado la búsqueda de un trabajo remunerado y por eso ya no cuentan como desempleados. Además, un porcentaje significativo de personas ocupadas sólo tiene empleos de medio tiempo. Cuando se incluyen estos factores en las estadísticas laborales, el resultado en el mercado laboral deja de ser satisfactorio.
Por esta razón, Narayana Kocherlakota, presidente de la Reserva Federal de Minneápolis, manifestó su desacuerdo con la decisión de la Fed diciendo que el banco central debió haber continuado su programa de compras de activos o, por lo menos, haber condicionado su manejo de la tasa de interés a la evolución de las perspectivas inflacionarias. Según Kocherlakota esto es necesario para incentivar la demanda y colocar mayor presión sobre los precios. Así, la Fed habría enviado una señal de que está decidida a empujar la inflación hasta el nivel de 2 por ciento.
Lo anterior reconoce que la economía de Estados Unidos todavía se encuentra en una situación complicada de deflación. La razón es que todos los agentes siguen tratando de reducir sus pasivos. Los hogares, por ejemplo, buscan a toda costa reducir el sobrendeudamiento en hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos de estudiantes, autos y hasta los tristemente célebres home equity loans, préstamos sobre la apreciación de bienes inmuebles. Como los salarios reales siguen estancados, el desapalancamiento se mantiene.
El proceso deflacionario aumenta el peso de la deuda en términos reales (es lo contrario del proceso de evaporación de deudas a través de la inflación). Ese aumento de la carga de la deuda conlleva una contracción de la demanda agregada. En el pasado, ésta creció a base de impulsos crediticios y burbujas y hoy esa fuente de crecimiento ya no funciona como antes. En síntesis, la demanda agregada no está repuntando como uno podría pensar al leer la prensa internacional de negocios.
En Europa se dice que las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) bajo la dirección de Mario Draghi son similares a la QE de la Fed. Pero la realidad es que la postura de Alemania sigue dominando el enfoque del BCE y hace que su acción sea todavía muy tímida (el BCE ha comprado activos por apenas unos 2 mil 500 millones de dólares).
Hoy seguimos en una depresión global. Estados Unidos no es la historia de recuperación que se quiere proyectar. Europa sigue entrampada en la crisis agravada por los programas de austeridad. Por su parte, China sigue albergando la burbuja crediticia más grande del mundo. Si sigue sin reventar es por la capacidad de los bancos para ocultar cifras y porque los inversionistas chinos carecen de otras opciones para optimizar su cartera de inversiones. Esa es una de las razones por las cuales los agentes chinos compran hoy grandes cantidades de oro y por la que siguen adquiriendo derivados financieros de muy dudosa calidad. Por cierto, esos derivados encuentran su camino de regreso al mercado de bienes raíces y retroalimentan el crecimiento de la burbuja que algún día tendrá que estallar.
Las dificultades que experimenta la economía global conducen a una pregunta de dimensiones históricas: ¿es viable el capitalismo dominado por el capital financiero?
CommentsView/Create comment on this paragraphLONDON – “What a commentary on the state of twentieth-century capitalism,” mused “motivational speaker” Jordan Belfort as he looked back on his life of fraud, sex, and drugs. As head of the brokerage firm Stratton Oakmont, he fleeced investors of hundreds of millions of dollars in the early 1990’s. I saw Martin Scorsese’s film The Wolf of Wall Street and was sufficiently intrigued to read Belfort’s memoir, on which the screenplay is based. I learned quite a lot.
CommentsView/Create comment on this paragraphFor example, the scam known as “pump and dump,” which netted Belfort and his fellow Strattonites their ill-gotten gains, comes into much clearer view in the memoir than it does in the film. The technique works by buying up the stock of worthless companies through nominees, selling it on a rising market to genuine investors, and then unloading all of it.
CommentsView/Create comment on this paragraphIt was not just small investors who were ruined; what stands out is the greed and gullibility of the rich who were sold the same rubbish by the “young and stupid” salesmen Belfort preferred to hire. Belfort was (is) obviously a super-slick snake-oil merchant, brilliant in his trade until drugs ruined his judgment.
CommentsView/Create comment on this paragraphBelfort, once again selling the elixir of success after a brief stint in prison, professes to feel shame for his behavior; but I suspect that deep down his contempt for those he swindled outweighs any sense of remorse. In a recent book, Capitalism in the Twenty-First Century, the economist Thomas Piketty describes Stratton Oakmont as an example of “meritocratic extremism” – the culmination of a century-long passage from the old inequality, characterized by inherited wealth and discreet lifestyles, to the new inequality, with its outsize bonuses and conspicuous consumption.
CommentsView/Create comment on this paragraphBelfort has been described as a perverse Robin Hood, robbing the rich to give to himself and his pals. The rich were the old-money Protestant establishment whose members had lost their skills for protecting their wealth, which was therefore rightfully forfeited to street-savvy up-and-comers – mainly Jewish – amoral enough to help themselves to it. But Stratton Oakmont’s peculations were hardly an exception on Wall Street. As a good friend, who was an SEC regulator for 20 years, told me when I asked about the extent of fraud, “I found it to be pervasive. The system simply makes it too easy, and human nature colludes on both sides. Greed is the source of all cons.”
CommentsView/Create comment on this paragraphThe Wolf of Wall Street was a predator, but so were all those reputable investment banks that shorted the products they were selling, and the retail banks that offered mortgages to unviable borrowers, which they could then repackage and sell as investment-grade securities. They were all wolves in sheep’s clothing.
CommentsView/Create comment on this paragraphA decent banking system has two functions: to look after depositors’ money and to bring together savers and investors in mutually profitable trades. Savings are deposited with banks because they are trusted not to steal them, and custody has a price. The deals that banks arrange between borrowers and lenders are the lifeblood of modern economies – and risky work for which bankers deserve to be well rewarded. But any money that bankers earn over and above the cost of compensating them for providing an essential service represents what former British regulator Adair Turner calls “social waste,” or what used to be described as “usury.”
CommentsView/Create comment on this paragraphIt is not the extent of the financial system that should alarm us, but its concentration and connectivity. In the United Kingdom, an ever-increasing share of bank assets has been concentrated in the five largest banks. Standard economic theory tells us that excessive profits are the direct result of concentrated ownership.
CommentsView/Create comment on this paragraphConnectivity is the link between banks. These links can be locational, as in Wall Street or the City of London. But they became global through the development of derivatives, which were supposed to increase the stability of the banking system as a whole by spreading risk. Instead, they increase the system’s fragility by correlating risk over a much larger space.
CommentsView/Create comment on this paragraphAs a paper by Andrew Haldane of the Bank of England and the zoologist Robert May points out, derivatives were like viruses. Financial engineers and traders shared the same assumptions about the risks they were taking. When these assumptions turned out to be false, the entire financial system was exposed to infection.
CommentsView/Create comment on this paragraphConcentration and connectivity reinforce each other. Two-thirds of the recent growth of banks’ balance sheets in the UK represents internal claims among banks rather than claims between banks and non-financial firms – a clear case of money breeding money.
CommentsView/Create comment on this paragraphReformers want to cap bankers’ bonuses, create firewalls between banking departments, or (more radically) limit a single bank’s share of total banking assets. But the only durable solution is to simplify the financial system. As Haldane and May put it: “Excessive homogeneity within a financial system – all the banks doing the same thing – can minimize the risk for each individual bank, but maximize the possibility of the entire system collapsing.” As long as banks can make a profit from trading, they will continue to expand derivatives in excess of any legitimate hedging demands from non-banks, creating redundant products whose only function is to make profits for their inventors and sellers.
CommentsView/Create comment on this paragraphHow to curtail derivatives is now by far the most important topic in banking reform, and the search for solutions should be guided by the recognition that economics is not a natural science. As May recounts: “The odds on a 100 year storm do not change because people think that such a storm has become more likely.”
CommentsView/Create comment on this paragraphIn financial markets, the odds do depend on what people think. The less thinking they have to do, the better. Jordan Belfort was partly right: people who go into finance should not be too clever.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo LONDRES - "Lo que un comentario sobre el estado del capitalismo del siglo XX", reflexionó "orador motivacional" Jordan Belfort al mirar hacia atrás en su vida de fraude, el sexo y las drogas. Como jefe de la firma de corretaje Stratton Oakmont, él esquilmado inversionistas de cientos de millones de dólares en la década de 1990. Vi la película de Martin Scorsese El lobo de Wall Street y estaba lo suficientemente intrigado para leer las memorias de Belfort, en el que se basa el guión. Aprendí mucho.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Por ejemplo, la estafa conocida como "pump and dump", que marcó Belfort y sus compañeros Strattonites sus ganancias mal habidas, entra en mucho más clara visión en el libro de memorias de lo que hace en la película. La técnica funciona mediante la compra de acciones de empresas sin valor a través de los nominados, la venta en un mercado al alza a los inversores genuinos, y luego la descarga de todo.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo No eran sólo pequeños inversores que se arruinaron, lo que más destaca es la codicia y la credulidad de los ricos que se vendieron el mismo basura por los vendedores de "jóvenes y estúpidos" Belfort prefiere contratar. Belfort era (es), obviamente, un comerciante de aceite de serpiente super-slick, brillante en su comercio hasta que las drogas arruinaron su juicio.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Belfort, una vez más, a vender el elixir de éxito después de un breve paso por la cárcel, profesa a sentir vergüenza por su comportamiento, pero sospecho que en el fondo su desprecio por aquellos a los que estafó supera cualquier sentimiento de remordimiento. En un libro reciente, El capitalismo en el siglo XXI , el economista Thomas Piketty describe Stratton Oakmont como un ejemplo de "extremismo meritocrática" - la culminación de un pasaje de un siglo de la vieja desigualdad, que se caracteriza por la riqueza heredada y estilo de vida discreto, a la nueva desigualdad, con sus bonos de tallas grandes y el consumo conspicuo.
Comentarios deVer / Crear comentario sobre este párrafo Belfort ha sido descrita como una perversa Robin Hood, robando a los ricos para dárselo a sí mismo ya sus amigos. Los ricos eran el establecimiento protestante viejo-dinero cuyos miembros habían perdido sus habilidades para proteger su riqueza, que fue, por tanto, con razón decomisado por las esquinas de arriba a la calle-inteligente - principalmente judíos - lo suficientemente amoral a ayudarse a sí mismos a la misma. Pero malversaciones de Stratton Oakmont apenas eran una excepción en Wall Street. Como un buen amigo, que era un regulador SEC durante 20 años, me dijo cuando le pregunté sobre el alcance del fraude, "me pareció que para ser omnipresente. El sistema simplemente hace demasiado fácil, y la naturaleza humana en connivencia en ambos lados. La codicia es la fuente de todos los contras ".
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo El lobo de Wall Street era un depredador, pero también lo eran todos los bancos de inversión de renombre que en cortocircuito los productos que vendían, y los bancos minoristas que ofrecen hipotecas a los prestatarios no viables, que luego podrían empaquetan y venden como títulos de grado de inversión. Todos ellos eran lobos con piel de oveja.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Un sistema bancario decente tiene dos funciones: Visitar a los fondos de los depositantes y para reunir a los ahorradores e inversores en intercambios mutuamente provechosos. Los ahorros se depositará en los bancos, ya que son de confianza no robar, y la custodia tiene un precio. Las ofertas de los bancos que organizan entre los prestatarios y los prestamistas son la sangre vital de las economías modernas - y el trabajo riesgoso para que los banqueros merecen ser bien recompensado. Pero el dinero que los bancos ganan por encima del coste de compensarlos por la prestación de un servicio esencial representa lo que el ex regulador británico Adair Turner llama "pérdida social", o lo que antes se ha descrito como "la usura".
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo No es la medida del sistema financiero que debería alarmarnos, pero su concentración y la conectividad. En el Reino Unido, una parte cada vez mayor de los activos del banco se ha concentrado en los cinco bancos más grandes. La teoría económica tradicional nos dice que las ganancias excesivas son el resultado directo de la concentración de la propiedad.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo La conectividad es el vínculo entre los bancos. Estos vínculos pueden ser de localización, como en Wall Street o la City de Londres. Pero ellos se hicieron globales mediante el desarrollo de derivados, que se suponía iban a aumentar la estabilidad del sistema bancario en su conjunto por la diversificación del riesgo. En lugar de ello, aumentan la fragilidad del sistema mediante la correlación de riesgo en un espacio mucho más grande.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Como un artículo de Andrew Haldane del Banco de Inglaterra y el zoólogo Robert May señala, derivados eran como los virus. Ingenieros financieros y comerciantes comparten los mismos supuestos acerca de los riesgos que estaban tomando. Cuando estas suposiciones resultaron ser falsas, todo el sistema financiero fue expuesto a la infección.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo La concentración y la conectividad se refuerzan mutuamente. Dos tercios del crecimiento reciente de los balances de los bancos en el Reino Unido representa reclamaciones internas entre los bancos en lugar de las reclamaciones entre los bancos y las empresas no financieras - un caso claro de dinero cría dinero.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo reformadores quieren coronar primas de los banqueros, crear cortafuegos entre los departamentos de banca, o (más radical) limitar la participación de un único banco de los activos bancarios totales. Pero la única solución duradera es simplificar el sistema financiero. Como Haldane y May lo expresó así: ". Homogeneidad excesiva dentro de un sistema financiero - todos los bancos que hacen lo mismo - pueden reducir al mínimo el riesgo de cada banco en particular, sino maximizar la posibilidad de que todo el sistema de derrumbarse" Mientras los bancos pueden hacer una beneficios de la negociación, que continuará expandiéndose derivados en exceso de cualquier demanda de cobertura legítimos de entidades no bancarias, la creación de productos redundantes cuya única función es la de obtener beneficios para sus inventores y vendedores.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Cómo reducir derivados es ahora, con mucho, el tema más importante en la reforma de la banca, y la búsqueda de soluciones deben guiarse por el reconocimiento de que la economía no es una ciencia natural. Como Mayo relata : "Las probabilidades de que una tormenta de 100 años no cambian porque la gente piensa que una tormenta se ha vuelto más probable."
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo de los mercados financieros, las probabilidades no dependen de lo que la gente piensa. Cuanto menos pensar que tienen que hacer, mejor. Jordan Belfort era parte de razón: la gente que va a las finanzas no deben ser demasiado inteligente.
CommentsView/Create comment on this paragraphNEW YORK – Soon after the global financial crisis erupted in 2008, I warned that unless the right policies were adopted, Japanese-style malaise – slow growth and near-stagnant incomes for years to come – could set in. While leaders on both sides of the Atlantic claimed that they had learned the lessons of Japan, they promptly proceeded to repeat some of the same mistakes. Now, even a key former United States official, the economist Larry Summers, is warning of secular stagnation.
CommentsView/Create comment on this paragraphThe basic point that I raised a half-decade ago was that, in a fundamental sense, the US economy was sick even before the crisis: it was only an asset-price bubble, created through lax regulation and low interest rates, that had made the economy seem robust. Beneath the surface, numerous problems were festering: growing inequality; an unmet need for structural reform (moving from a manufacturing-based economy to services and adapting to changing global comparative advantages); persistent global imbalances; and a financial system more attuned to speculating than to making investments that would create jobs, increase productivity, and redeploy surpluses to maximize social returns.
CommentsView/Create comment on this paragraphPolicymakers’ response to the crisis failed to address these issues; worse, it exacerbated some of them and created new ones – and not just in the US. The result has been increased indebtedness in many countries, as the collapse of GDP undermined government revenues. Moreover, underinvestment in both the public and private sector has created a generation of young people who have spent years idle and increasingly alienated at a point in their lives when they should have been honing their skills and increasing their productivity.
CommentsView/Create comment on this paragraphOn both sides of the Atlantic, GDP is likely to grow considerably faster this year than in 2013. But, before leaders who embraced austerity policies open the champagne and toast themselves, they should examine where we are and consider the near-irreparable damage that these policies have caused.
CommentsView/Create comment on this paragraphEvery downturn eventually comes to an end. The mark of a good policy is that it succeeds in making the downturn shallower and shorter than it otherwise would have been. The mark of the austerity policies that many governments embraced is that they made the downturn far deeper and longer than was necessary, with long-lasting consequences.
CommentsView/Create comment on this paragraphReal (inflation-adjusted) GDP per capita is lower in most of the North Atlantic than it was in 2007; in Greece, the economy has shrunk by an estimated 23%. Germany, the top-performing European country, has recorded miserly 0.7% average annual growth over the last six years. The US economy is still roughly 15% smaller than it would have been had growth continued even on the moderate pre-crisis trajectory.
CommentsView/Create comment on this paragraphSome, like the economist Robert Gordon, have suggested that we should adjust to a new reality in which long-term productivity growth will be significantly below what it has been over the past century. Given economists’ miserable record – reflected in the run-up to the crisis – for even three-year predictions, no one should have much confidence in a crystal ball that forecasts decades into the future. But this much seems clear: unless government policies change, we are in for a long period of disappointment.
CommentsView/Create comment on this paragraphMarkets are not self-correcting. The underlying fundamental problems that I outlined earlier could get worse – and many are. Inequality leads to weak demand; widening inequality weakens demand even more; and, in most countries, including the US, the crisis has only worsened inequality.
CommentsView/Create comment on this paragraphThe trade surpluses of northern Europe have increased, even as China’s have moderated. Most important, markets have never been very good at achieving structural transformations quickly on their own; the transition from agriculture to manufacturing, for example, was anything but smooth; on the contrary, it was accompanied by significant social dislocation and the Great Depression.
CommentsView/Create comment on this paragraphThis time is no different, but in some ways it could be worse: the sectors that should be growing, reflecting the needs and desires of citizens, are services like education and health, which traditionally have been publicly financed, and for good reason. But, rather than government facilitating the transition, austerity is inhibiting it.
CommentsView/Create comment on this paragraphMalaise is better than a recession, and a recession is better than a depression. But the difficulties that we are facing now are not the result of the inexorable laws of economics, to which we simply must adjust, as we would to a natural disaster, like an earthquake or tsunami. They are not even a kind of penance that we have to pay for past sins – though, to be sure, the neoliberal policies that have prevailed for the past three decades have much to do with our current predicament.
CommentsView/Create comment on this paragraphInstead, our current difficulties are the result of flawed policies. There are alternatives. But we will not find them in the self-satisfied complacency of the elites, whose incomes and stock portfolios are once again soaring. Only some people, it seems, must adjust to a permanently lower standard of living. Unfortunately, those people happen to be most people.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo NUEVA YORK - Poco después de la crisis financiera mundial estalló en 2008, me advirtieron que si no se adoptan las políticas adecuadas, malestar de estilo japonés - el lento crecimiento y los ingresos casi estancados en los próximos años - podría establecer pulg Mientras que los líderes de ambos lados del Atlántico afirmó que habían aprendido las lecciones de Japón, que rápidamente procedió a repetir algunos de los mismos errores. Ahora, incluso una llave ex funcionario de Estados Unidos, el economista Larry Summers, es la advertencia de estancamiento secular .
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo El punto básico que planteé hace media década fue que, en un sentido fundamental, la economía de EE.UU. estaba enfermo, incluso antes de la crisis: era sólo una burbuja de precios de los activos, creado a través de la regulación laxa y bajas tasas de interés, que tenía hizo la economía parece robusto. Debajo de la superficie, numerosos problemas han enconado: la creciente desigualdad; una necesidad insatisfecha de reforma estructural (pasar de una economía basada en la manufactura a los servicios y la adaptación a los cambios en las ventajas comparativas a nivel mundial); persistentes desequilibrios mundiales, y un sistema financiero más en sintonía con la especulación que para la realización de inversiones que puedan crear puestos de trabajo, aumentar la productividad, y redistribuir los excedentes para maximizar la rentabilidad social.
Comentarios aVer / Crear comentario sobre este párrafo la respuesta de formular políticas a la crisis no tuvo en cuenta estas cuestiones, peor, se ve agravado algunos de ellos y creó otros nuevos - y no sólo en los EE.UU.. El resultado ha sido un aumento del endeudamiento en muchos países, como el colapso del PIB socavado los ingresos del gobierno. Por otra parte, la falta de inversión tanto en el sector público y privado se ha creado una generación de jóvenes que han pasado años de inactividad, y cada vez más alejados en un punto en su vida cuando deberían haber estado perfeccionando sus habilidades y aumentar su productividad.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo A ambos lados del Atlántico, el PIB es probable que crezca mucho más rápido este año que en 2013. Pero, antes de que los líderes que adoptaron políticas de austeridad abrir el champán y brindar por sí mismos, se deben examinar dónde estamos y consideran que el daño casi irreparable que estas políticas han causado.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Cada recesión finalmente llega a su fin. La marca de una buena política es que se logra que la recesión menos profunda y más corto de lo que debería haber sido. La marca de las políticas de austeridad que muchos gobiernos abrazaron es que hicieron que la caída mucho más profunda y más larga de lo necesario, con consecuencias duraderas.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo real (ajustada por inflación) el PIB per cápita es más bajo en la mayor parte del Atlántico Norte de lo que era en 2007, en Grecia, la economía se ha reducido en aproximadamente un 23%. Alemania, el país europeo con mejor desempeño, ha registrado un crecimiento anual promedio de 0,7% miserable durante los últimos seis años. La economía de EE.UU. sigue siendo más o menos 15% menor de lo que hubiera sido si el crecimiento continúa incluso en la trayectoria moderada antes de la crisis.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Algunos, como el economista Robert Gordon, han sugerido que deberíamos adaptarse a una nueva realidad en la que el crecimiento de la productividad a largo plazo será muy por debajo de lo que ha sido en el último siglo. Dada miserables registro de los economistas - reflejado en el período previo a la crisis - incluso para las predicciones de tres años, nadie debería tener mucha confianza en una bola de cristal que predice décadas en el futuro. Pero una cosa parece clara: a menos que cambien las políticas del gobierno, estamos en un largo período de decepción.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Los mercados no son de auto-corrección. Los problemas fundamentales subyacentes que he descrito anteriormente podría empeorar - y muchos lo son. La desigualdad conduce a la debilidad de la demanda; creciente desigualdad debilita aún más la demanda, y, en la mayoría de los países, incluyendo los EE.UU., la crisis sólo ha agravado la desigualdad.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Los excedentes comerciales del norte de Europa han aumentado, así como China se han moderado. Lo más importante, los mercados nunca han sido muy buenos para el logro de las transformaciones estructurales de forma rápida por su cuenta, la transición de la agricultura a la manufactura, por ejemplo, era cualquier cosa menos suave, por el contrario, que estuvo acompañado por la desarticulación social significativo y la Gran Depresión.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo Esta vez no es diferente, pero en algunos aspectos podría ser peor: los sectores que deberían estar creciendo, lo que refleja las necesidades y deseos de los ciudadanos, son servicios como la educación y la salud, que tradicionalmente han sido financiados con fondos públicos, y por una buena razón. Pero, en lugar de facilitar la transición del gobierno, la austeridad es la inhibición de ella.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo El malestar general es mejor que una recesión y una recesión es mejor que una depresión. Pero las dificultades que enfrentamos ahora no son el resultado de las leyes inexorables de la economía, a la que simplemente debemos ajustar, como lo haríamos a un desastre natural, como un terremoto o un tsunami. Ellos no son ni siquiera una especie de penitencia que tenemos que pagar por los pecados del pasado - aunque, sin duda, las políticas neoliberales que han prevalecido durante los últimos tres decenios tienen mucho que ver con nuestra situación actual.
ComentariosVer / Crear comentario sobre este párrafo En cambio, nuestras dificultades actuales son el resultado de políticas erróneas. Hay alternativas. Pero no vamos a encontrar en la complacencia auto-satisfecho de las élites, cuyos ingresos y carteras de acciones se han disparado de nuevo. Sólo algunas personas, al parecer, tienen que ajustarse a un estándar de vida más bajo de forma permanente. Por desgracia, esas personas pasan a ser la mayoría de la gente.