Hasta antes del pasado 31 de julio, México tenía un peso claramente flotante, con intervenciones mínimas del Banco de México. Ahora se trata de un peso flotante con una intervención significativa del banco central, lo que se conoce como flotación sucia. ¿Port qué lo hace?
Por Sergio Negrete Cárdenas
Hasta fines de septiembre, por lo menos, el Banco de México está enfrascado en una operación singular: vender cada día 200 millones de dólares en los mercados cambiarios, independientemente si el peso está pasando por un momento tormentoso, o de absoluta calma. Este mecanismo se estableció el 11 de marzo, pero con 52 millones. Desde el 31 de julio, en medio de una fuerte depreciación del peso, la cifra casi se cuadriplicó.
La medida rompe con una encomiable práctica que tenía Banxico desde que el peso se puso a flotar en diciembre de 1994: intervenir en los mercados, sí, pero sólo en casos extremos. En febrero de 1997 se diseñó un mecanismo en que se subastaban dólares sólo sí el peso se depreciaba en cierta proporción anunciada de antemano. Muy de vez en cuando, Banxico entraba de manera directa al mercado a vender dólares, y esto sólo en momentos de pánico financiero. Se tenía un peso claramente flotante, con intervenciones mínimas.
Las actuales ventas diarias del Banxico representan una historia muy diferente. Ahora se trata de un peso flotante con una intervención significativa (lo que se conoce como flotación sucia). Los dólares se venderán incluso en momentos de absoluta calma en los mercados. ¿Y si no se venden? Se acumulan para el día siguiente. Parecería, entonces, que se trata de deshacerse de reservas a toda costa. Cuando anunció la medida en marzo, la Comisión de Cambios insinuó (es la palabra) que el monto de la reserva internacional estaba alcanzando niveles excesivos, y que había decidido reducir su acumulación, inyectando liquidez al mercado. La reserva alcanzaba entonces 195.4 mil millones de dólares.
Al 24 de julio, la reserva se encontraba en 190.7 mil millones, esto es, hubo una caída, no menor acumulación. ¿Momento de detenerse? Al contrario, se cuadriplicó la subasta debido al huracán cambiario de fines de julio (con el peso rozando las 17 unidades en casas de cambio). Por supuesto, en su reciente anuncio la Comisión de Cambios ya no habló de reducir la acumulación de reservas, aunque volvió a insinuar que su nivel era tal que se podía permitir vender más de 8.4 mil millones de dólares en dos meses.
¿Realmente considera el Banco de México que la reserva es demasiado alta? Es plausible, pues ésta se invierte en instrumentos como bonos del Tesoro de Estados Unidos, que pagan una tasa de interés de casi cero.
Por otra parte, si Banxico emitió deuda para obtener pesos necesarios para adquirir esos dólares, paga más interés. Mal negocio desde una perspectiva puramente financiera, sin duda, pero que vale la pena por tener una reserva de dólares. Podría argumentarse, entonces, que se ha llegado a un nivel excesivamente costoso. Pero eso no es lo que dice la Comisión de Cambios.
Así, el Banco de México ha roto claramente con el régimen de libre flotación y está vendiendo una cantidad enorme de dólares (que esperemos no se necesiten en el futuro). Lo de reducir la volatilidad es difícil de creer porque los subastará incluso en momentos de completa calma. Todo muestra un banco central que está siendo económico sobre la verdad y poco transparente con respecto al fondo de sus acciones.
¿Qué otra razón puede haber? Simple: cada dólar que vende Banxico le representa una ganancia. Si suponemos que ese dólar lo compró en 12 pesos hace tiempo, en este momento está ganando más de cuatro pesos. Nada despreciable: 800 millones de pesos de beneficio en un solo día de venta. Asumiendo un promedio de tres pesos de ganancia por dólar entre marzo y finales de septiembre, el beneficio sería de 43,800 millones de pesos (contando tres subastas extraordinarias que han tenido lugar hasta hoy).
¿Y qué buscaría hacer el banco central con ese dinero? Nada, porque si es un remanente de operación debe entregarlo, por ley, al gobierno federal.
Ahí estaría la raíz del engaño porque, se olvida con frecuencia, hay dos instituciones en la Comisión de Cambios. Una es Banxico, pero la decisión final en cualquier determinación corresponde a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Y es la SHCP la que está reticente a recortar el gasto público así y el ingreso petrolero se esté colapsando. Las subastas del Banxico, en realidad, pueden ser producto de órdenes de la SHCP para hacerse de recursos. Una ironía alterar la política cambiaria para mantener el ritmo expansivo de la política fiscal.
De ser así, ¿por qué no decirlo abiertamente? Porque no parece algo correcto: Hacienda sacando dinero del banco central para llenar un agujero del déficit público, en cierta forma violando la autonomía del Banxico. Pero, de ser el caso, cada día que se subastan esos cientos de millones de dólares hay un engaño.
Hay dos formas de ver la cotización del dólar frente al peso. Una de ellas es considerando exclusivamente el valor nominal que tiene. La segunda es considerando la relación que existe entre la paridad y el diferencial de inflaciones entre México y Estados Unidos.
Imagine por un momento que en un año determinado el dólar costaba diez pesos. Suponga que al siguiente año la inflación de México era de 5.0 por ciento y en Estados Unidos de 1.0 por ciento.
Si se mantuviera la misma relación de poder adquisitivo entre el peso y el dólar, sería indispensable que cambiara la paridad entre las monedas y que el peso se depreciara en la medida del diferencial de inflaciones, es decir 4.0 por ciento (3.96 por ciento para ser precisos).
Así, para mantener la misma paridad real, sería necesario que la cotización del dólar fuera de 10.04 pesos.
Bajo esa premisa, veamos cómo le ha ido a la paridad real del peso frente al dólar en los últimos años.
Remontémonos al final del año 2007, previo a la gran crisis financiera de 2008.
En ese entonces el precio del dólar era de 10.91 pesos.
Aún no conocemos la inflación de julio, pero se estima en algo así como 0.15 por ciento. Así que desde el cierre de 2007 al final del mes pasado,la inflación acumulada en México fue de 34.1 por ciento.
En Estados Unidos, para el mismo periodo la inflación puede estimarse en 10.4 por ciento.
De esta manera el diferencial de inflaciones en poco más de siete años y medio fue de 21.4 por ciento.
Esto quiere decir que para mantener la paridad de poderes adquisitivos respecto al cierre de 2007, la cotización del peso frente al dólar debería haber sido de 13.24 pesos.
Considerando la cotización al cierre de julio, de 16.13 pesos para el dólar interbancario, hubo una depreciación real del peso de 21.8 por ciento.
El hecho de que no se haya trasladado a precios domésticos el alza del dólar significa que en términos reales la depreciación es mayor que cuando, como el pasado, había una traslación de inflación.
Uno de los signos de ese hecho es el costo laboral en dólares.
Puede estimarse que el salario medio de cotización del IMSS haya terminado julio en 298 pesos diarios, lo que resultó equivalente a 18.4 dólares diarios.
Al final de 2007 el salario medio en dólares era de 19.3 por día. Esto significa que en un periodo de siete años y medio, con el tipo de cambio actual, hubo una caída de 4.7 por ciento en el valor en dólares de los salarios.
En la perspectiva de las empresas que invierten en México, la noticia es muy buena pues se les abarata el costo laboral a los empresarios foráneos.
El problema es que más temprano que tarde, el costo de la canasta para cierto sector de asalariados se va para arriba.
Por eso sería deseable que la cotización del dólar estuviera más cerca de la paridad real previa a la crisis.
Sin embargo, creo que sería peor el remedio que la enfermedad si es que el Banxico o las autoridades hacendarias pretendieran a toda costa hacer que bajara la cotización.
No somos buenos para meterle mano al mercado, como se ha probado ya muchas veces en México.
La moneda virtual ha ganado popularidad gracias a las
personas que gustan de las apuestas; el Gobierno del país asiático
intenta frenar el auge de este tipo de divisas.
NUEVA YORK (CNNMoney) —
Negociar bitcoines es el juego de moda en
China.
La
moneda digital ha sido adoptada por los usuarios chinos que gustan
apostar: pues tiene que ver con “la negociación, la volatilidad, la
obtención de un beneficio -comprar barato, vender caro”, dijo Bobby Lee,
CEO de BTCChina, la casa de intercambio de bitcoins más grande del
mundo.
El
bitcóin fue creado en 2009 por un desconocido bajo el alias de Satoshi
Nakamoto. Las transacciones se pueden realizar sin ningún tipo de
intermediarios (léase: no hay bancos), y no hay necesidad de dar tu
nombre real. Las personas pueden comprar bitcoines con dinero real,
comprar cosas e incluso negociar con ellos en las Bolsas, muy parecido a
como se negocian las acciones de una empresa.
En China ganó pronto popularidad,
siendo el país del mundo con la penetración más alta de los teléfonos
inteligentes o smartphones. Cerca del 80% del volumen de bitcoins se negocia hacia y desde el yuan chino, según un informe de Goldman Sachs.
Lee considera que el
auge de la moneda digital es parte de una explosión más generalizada de
los juegos de azar en Asia, en gran parte impulsada por los chinos. La
industria de los casinos de Macao, por ejemplo, es siete veces mayor que
la de Las Vegas.
"China seguirá teniendo la cuota mundial más grande en el comercio de Bitcóin",
señaló Lee. "¿Por qué es Macao el mercado del juego más grande del
mundo? No es porque Macao tiene la mayoría de los casinos... ¡es porque a
los chinos les gusta apostar!"
Sin embargo, la adopción del bitcóin en China ha
tenido su dosis de obstáculos, las leyes y las regulaciones se han
puesto al día.
A finales de 2013, BTCChina tuvo que dejar de aceptar nuevos depósitos
en dinero real a cambio de bitcoines durante varias semanas, luego de
que el Gobierno central prohibiera a los bancos usar y manejar la moneda
digital.
No
era la primera vez que Beijing actuó para frenar las monedas
alternativas. El Banco Central también vio con malos ojos a la divisa
QQ, una popular moneda virtual creada por la compañía tecnológica china
Tencent. El Gobierno restringió su uso a los productos virtuales en
2009. Según Goldman, la medida ocasionó que muchos vendedores chinos
dejaran de aceptar bitcoines como forma de pago.
Además, el bitcóin no está sujeto a
los controles de capital en China, y las transacciones son anónimas, lo
que aumenta el temor de que pueda usarse para financiar organizaciones
criminales, ayudarles a lavar dinero y transferir grandes sumas entre
fronteras. Bitcóin también recibió mala publicidad cuando Mt. Gox,
una casa de intercambio en Japón, fue cerrada el año pasado. Su
fundador fue arrestado el sábado por sospecha de falsificación de datos.
Con todo, el
bitcóin "es real, es muy sencillo, y llegó para quedarse, las
criptomonedas llegaron para quedarse", dijo Lee.
Yuan, la divisa de China (Foto: Reuters)Las
distorsiones que generó la emisión desenfrenada de dinero arrasan con
gran parte de la estructura productiva, se destruye capital, el valor
del papel dinero colapsa y se lleva con él al poder adquisitivo de la
mayoría de las personas. El intervencionismo estatal en la economía
siempre tiene un alto costo.
Hasta
hace unas semanas, Grecia se llevaba los titulares de periódicos. Ahora
es turno de la tragedia china. En este espacio ya criticamos de forma
muy severa al gobierno de Beijing por su artera intervención en el mercado bursátil
para tratar de impedir el colapso de esa burbuja que, pese a todo, se
sigue desinflando. Su estallido llegó en junio pasado. Advertimos además
que esa intervención sería inútil y muy contraproducente.
Es de
llamar la atención que hasta estos últimos días analistas y medios del
“mainstream” hayan volteado a ver al “dragón” asiático como una posible
amenaza más a los turbulentos mercados y economía globales. En realidad,
esa burbuja no es ni será origen de una crisis, sino que es en sí misma
un efecto. El problema y causa central de China es el mismo que en
Estados Unidos, Japón, Eurozona, etc., esto es, la emisión desenfrenada
de dinero y la expansión crediticia para “estimular” sus respectivas
economías. Los chinos, que tanto se quieren apartar de los errores de
Occidente, están cometiendo los mismos.
Desde
luego, cuando se lanzan cañonazos de billones de dólares ocurre un
rebote en el crecimiento y sobre todo, se inflan burbujas en activos –es
decir se alcanzan precios elevados en exceso-, que mientras se siguen
hinchando, la fiesta sigue y todos están muy felices. No obstante,
cuando el “aire” se empieza a acabar o de plano se pincha la burbuja, la
masa de inversionistas clama y exige la acción del gobierno y los
bancos centrales para que aumenten la dosis de la misma dañina medicina. Estos, ni tardos ni perezosos acuden al “rescate”. Grave error.
El
final es el mismo que se ha repetido decenas de veces a lo largo de la
historia: las distorsiones que generó la emisión desenfrenada de dinero
arrasan con gran parte de la estructura productiva, se destruye capital,
el valor del papel dinero colapsa y se lleva con él al poder
adquisitivo de la mayoría de las personas. El intervencionismo estatal en la economía siempre tiene un alto costo.
China, ante la crisis de 2008-2009, respondió con una inyección de liquidez incluso superior a la de todos los bancos centrales
occidentales juntos. Como resultado, su crecimiento se mantuvo de
manera artificial, y en el camino las burbujas en mercados como el de
bienes raíces y más recientemente en el bursátil, se hicieron sentir.
Hoy, ya nadie cree en sus estadísticas del PIB donde afirman que crecen
conforme a su meta del 7 por ciento.
Por sus dimensiones y el alto número de nuevos “inversionistas” –de los cuales la mayoría son campesinos, jóvenes que invirtieron por recomendación de amigos y hasta personas analfabetas-,
el reventón de la burbuja bursátil empujó a Beijing a meter la mano con
todo para tratar de detener lo inevitable. Paró la negociación de
acciones de gran parte de las empresas enlistadas y hasta amenazó con
encarcelar a vendedores “cortos” maliciosos. Las medidas tuvieron un
efecto temporal, pero de nuevo esta semana se han visto desplomes
históricos.
Así que todo acierto chino, como el de acumular oro en
masa, quedó minimizado por ahora a causa de su grave error de querer
manipular los mercados. El mensaje que se ha enviado a los
inversionistas de que el fantasma de la planificación central todavía
ronda, se pagará con años de retrasos en sus planes de ascender como máxima potencia mundial y de que el yuan sea divisa de reserva.
Aquí
vaticinamos que las medidas del gobierno chino en las bolsas serían
contraproducentes y que serían derrotadas por las fuerzas del mercado y
el miedo. Los números recientes así lo confirman. La tragedia china
abona a otras más, como la de las divisas de países emergentes o la de las materias primas y sus países productores, que seguirán sufriendo por el colapso de sus precios.
La
moraleja para China y el mundo es: en economía al quebrado se le debe
permitir quebrar, al ahorro ser la base del crecimiento sostenido y no a
la deuda y la emisión de dinero, pues de lo contrario, crisis
recurrentes y cada día más graves son el seguro destino. No es el
capitalismo, ¡es el intervencionismo, estúpido!
Cuesta 41.2 mil mdd al Banco de México defender el peso
En los últimos siete años y
a través de subastas, la Comisión de Cambios ha intervenido con 41 mil
187 millones para apuntalar al peso, monto equivalente a poco menos de
dos veces el que envían al país los mexicanos residentes en Estados
Unidos.
De 2008 al 2015, la Comisión de Cambios ha intervenido con 41 mil 187 millones de dólares. (Bloomberg)
CIUDAD DE MÉXICO.- Desde el 8 octubre de 2008 al 31 de julio de 2015, la Comisión de Cambios, integrada por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda,
ha intervenido con 41 mil 187 millones de dólares para apuntalar al
peso en medio de elevada volatilidad financiera, a través de subastas
con y sin precio mínimo; extraordinarias y ventas de opciones y
directas.
Dicho monto acumulado de intervención en poco menos de
siete años equivale a poco menos de dos veces el monto de los envíos de
dinero de los mexicanos residentes en Estados Unidos a México, que se
espera para este año en 24 mil millones de dólares.
A raíz de la
liquidación masiva de activos que ocurrió con la quiebra de Lehman
Brothers (15 de septiembre de 2008), la intensificación de la aversión al riesgo
en el tramo final de 2008 provocó un deterioro significativo en los
mercados financieros mexicanos por lo que al comienzo del tercer
trimestre de ese año, el mercado cambiario experimentó un ajuste
estructural sin precedentes desde la adopción del régimen de libre
flotación en 1995.
La incertidumbre generada por la falta de
claridad sobre el uso de los recursos de emergencia para apoyar al
sistema financiero estadounidense elevó las tasas de interés y depreció
los tipos de cambio de las economías emergentes.
A fin de enfrentar la fuerte depreciación del peso frente al dólar, la Comisión de Cambios
decidió subastar reservas internacionales. La medida tuvo efectos
inmediatos en el mercado cambiario, ya que la cotización spot del peso
frente al dólar descendió hasta un nivel de 11.96 en ese año, desde un
máximo de 14.28 a las 8 de la mañana del 8 de octubre de 2008, cuando se
implementó la medida.
A partir de esa fecha, el monto acumulado
de intervención en el mercado para efectos de estabilización cambiaria a
la fecha es de 41 mil 187 millones de dólares, 48 por ciento de las
reservas internacionales que sumaban al cierre de 2008 (85 mil 441
millones de dólares); y 22 por ciento del nivel actual de reservas (190
mil 711 millones).
La medida tomada por la Comisión de Cambios
ha sido positiva desde esa fecha, ya que amortiguó el efecto que
producen sobre el mercado de divisas local los movimientos globales
hacia valores refugio (fly to quality) y los bajos niveles de operación.
No
obstante, la mayor aversión al riesgo por los desequilibrios económicos
mundiales, la caída del precio del petróleo y el fin del ciclo
expansivo monetario de la Reserva Federal (Fed) llevaron a la divisa
azteca a un nuevo mínimo histórico en 16.3080 unidades el pasado 28 de
julio.
“Banxico a través de sus mecanismos de venta de
dólares ha vendido este año cinco mil 696 millones de dólares que no han
sido suficientes”, aseguró Guillermo Aboumrad, director de Estrategias
de Mercado de Finamex.
Caída del peso obliga a extranjeros a retener deuda mexicana
Si retiran sus capitales ahora, los inversionisas se
verán afectados por la pérdida cambiaria; la reunión de la Fed puede
agudizar un reacomodo o salida del mercado de bonos gubernamentales.
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) —
La depreciación del peso frente
al dólar estadounidense ha obligado a los inversionistas extranjeros a
mantener la deuda mexicana, en espera de que reduzca la volatilidad y
puedan convertir sus rendimientos de pesos a dólares.
Tan solo en julio, la moneda
nacional se depreció 2.67% frente al billete verde. En lo que va del año
ha caído 8.55%, equivalente a 1.38 pesos.
Al 27 de julio, la tenencia de valores
gubernamentales en manos foráneas sumó 2.141 billones de pesos (bdp) un
aumento de 0.92% frente la semana anterior, pero lejos del máximo
histórico del 4 de febrero este año, de 2.180 bdp.
“Lo que hemos estado viendo es una
reasignación, se salen de bonos de corto plazo para irse a instrumentos
de más largo plazo, lo que habla es que todavía está la distinción de
México frente a otras economías y todavía están aguantando a que se
disipe la incertidumbre”, comentó el analista de CI Banco, James
Salazar.
Los
extranjeros aumentaron sus posiciones en bonos a largo plazo, a 1.472
bdp al 27 de julio, desde 1.468 bdp de una semana antes, según cifras
del Banco de México (Banxico), aunque lejos del máximo de 1.483 bdp del
26 de mayo.
“En términos económicos Los inversionistas (extranjeros) también tienen
que aguantar porque traen una pérdida considerable por la depreciación
del tipo de cambio y de esta manera puedan recortar parte de las
pérdidas (…) A finales de agosto podría intensificarse una salida sobre
todo en el Bono M a 10 años. No va a importar tanto la pérdida cambiaria
que están teniendo” dijo Salazar.
Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) eleve su tipo de interés,
los activos mexicanos perderán parte del atractivo que mantienen por el
diferencial de tasas aunado a que el incremento del precio del dinero
será un reflejo de una mayor fortaleza de la economía estadounidense.
Santander indicó en
un reporte que será importante ver en las próximas semanas el
comportamiento de los inversionistas extranjeros ante la posible subida
de la tasa Fed para la reunión de septiembre