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lunes, 7 de noviembre de 2011

Paul Krugman y la expresión de una invasión extraterrestre para disparar sin pichicateos una expansión del gasto público para salir de la crisis

Paul Krugman: Para salir de la crisis necesitamos una invasión alienígena

Paul Krugman está tan frustrado por la falta de apoyo para generar inyecciones de estímulo fiscal que ahora está pidiendo sembrar una falsa invasión extraterrestre para impulsar a los Estados Unidos tal y como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial.

Krugman fue invitado el domingo al programa de CNN “Fareed Zakaria GPS”. Mientras hablaba con Zakaria y el economista de Harvard, Ken Rogoff, comentó el mismo tema que ha venido diciendo desde la crisis: que los déficits no son la principal preocupación económica del día. Krugman señaló que el esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial ayudó a terminar con la Gran Depresión, y bromeó diciendo que algo similar se necesitaba hoy en día.

“Si descubrimos que los extraterrestres están planeando atacar y que necesitamos entonces una acumulación masiva para contrarrestar la amenaza extraterrestre, y la inflación y el déficit presupuestario pasarán a un segundo plano, entonces esta mala racha se acabaría en 18 meses”, dijo. “Y si descubrimos, oops, que cometimos un error, que no hay alienígenas, todos estaríamos mejor”.

“Quieres decir que lo que necesitamos es un Orson Welles”, cortó Rogoff.

“Hay un capítulo en ‘Twilight’ de este tipo en el que los científicos siembran una amenaza alienígena con el fin de lograr la paz mundial”, dijo Krugman. “Bueno, esta vez, no necesitamos la paz, lo que necesitamos es obtener un estímulo fiscal”.

Por supuesto, Krugman mencionó la invasión alienígena como un ejemplo. ¿Escucharán en la Casa Blanca sus recomendaciones? Tal vez algunos capítulos de Falling Skies no le vendrían mal a Barack Obama.

Basado en el artículo de de Huffington Post.

México también
León Bendesky
E

s un error, y grande, pensar que las malas condiciones económicas y financieras que prevalecen hoy en Estados Unidos y Europa son un asunto de ellos y sobre el que podemos desentendernos. Es erróneo, por lo tanto, creer que los demás países que aun muestran signos de alguna fortaleza en sus economías, quedarán inmunes. El contagio es cada vez más difícil de evitar. México, por supuesto, no es una excepción en este escenario.

En los países en los cuales la crisis surgida en 2008 se ha ido agravando, se advierte un claro deterioro del ritmo de la actividad productiva y de la creación de empleos; hay mayor endeudamiento de las familias y del gobierno, más altos déficit de las finanzas públicas y, también, un empeoramiento de las condiciones de muchos bancos y otras instituciones financieras.

Tan sólo en días pasados la crisis económica y política en Europa, centrada ahora en el caso griego, llevó a un punto de irritación tal que se puso en entredicho la existencia misma del euro como moneda común e, incluso, la estructura actual de la Unión Europea. Los arreglos han sido frágiles y la incertidumbre política continúa.

Un conjunto de bancos europeos resienten de modo fuerte la exposición de su riesgo en la deuda soberana de países como Grecia, considerada parte de la periferia del sistema. Pero en la mira está igualmente Italia, ese sí un país central.

La debilidad es grande y las medidas de los reguladores, como exigir mayor nivel de capitalización, no logra reducirla, lo que se hace queda en el margen. La posible quiebra de los bancos ha sido un elemento clave en la gestión de la crisis que encabezan los gobiernos de Alemania y Francia. Las fricciones entre ellos y el primer ministro británico surgieron también de modo abierto. En juego está el uso de una enorme cantidad de recursos para el fondo europeo de estabilidad financiera.

En Estados Unidos acaba de quebrar la empresa de corretaje MF Global, en el caso más sonado desde la caída de Lehman Brothers. Hasta ahora han sido fallidos los intentos para aminorar el desorden de las condiciones de los mercados de deuda y recomponer las pautas del crecimiento productivo y el consumo.

La reunión el viernes 4 de noviembre del Grupo de los 20 tampoco llevó a ningún avance significativo, y la desconfianza sigue siendo la moneda de cambio en la relación entre algunos gobiernos europeos y sus acreedores.

Entra Italia. Esta es la octava economía en tamaño del mundo y la cuarta en la Unión Europea, y hoy tiene que pagar por los bonos de su deuda una tasa de 6.4 por ciento, muy por encima de lo que paga Alemania debido al riesgo que representa. Cuando llegaron a esos niveles de réditos países como Irlanda, Portugal y Grecia, con economías mucho más pequeñas, requirieron ayudas financieras para garantizar el pago de la deuda.

La avalancha se puede ir sobre España, tal cosa se ha venido anticipando por algunos meses ya. La situación de esa economía es cada vez peor. Este es el estado de apuro y debilidad que existe; es el efecto conjunto de la elevada deuda, su alto costo y los límites de un ajuste fiscal muy oneroso e inequitativo que ha mostrado ya sus extremos en Grecia. Y las quitas de capital, hasta un 50 por ciento del valor nominal, no han servido para calmar las condiciones del mercado en donde las fluctuaciones de las expectativas expresan una inestabilidad aguda.

Mientras la producción no vuelva a crecer será imposible generar los recursos para ordenar la deuda. En tanto no se redefina el funcionamiento del sistema financiero y las funciones de cada tipo de institución seguirá siendo una fuente de fricción. Reducir a ultranza el gasto público no es un remedio para saldar las cuentas financieras en el corto plazo y en un horizonte más largo sólo impondrá un mayor costo social. Hay una gran falta de lucidez política que aviva el conflicto.

El modelo de financierización de la economía se ha agotado y con él también la forma de globalización rampante que se ha desplegado en los últimos 20 años.

Y así como se agotó en México a fines de los años 1970 el modelo del desarrollo estabilizador y de sustitución de importaciones, lo mismo ocurre ahora con el modelo de liberalización a ultranza y volcado al mercado externo.

La estabilidad de nuevo cuño que define a la política económica y social desde hace tres sexenios no genera crecimiento del producto, no crea empleos suficientes, alimenta la informalidad de modo masivo y necesita expulsar la mano de obra incluso del país. La salud fiscal del Estado es una creencia falaz que aun se sustenta en el ingreso petrolero, en tanto que los indicadores sociales siguen siendo bastante pobres.

Este es un periodo de transición que por ahora está indefinido y por ello parece prudente concentrar la atención en las condiciones no intencionadas del proceso hasta que se marque alguna ruta. Algo similar a esto ocurrió entre 1914 y 1945 y en términos económicos se pudo ordenar en Bretton Woods. Ahora, sin embargo, todo parece ocurrir más rápido; la sociedad no es la misma, para nada, y se requiere innovar no sólo institucionalmente, sino en el modo de pensar.

jueves, 3 de noviembre de 2011

http://blog.thomsonreuters.com/index.php/the-world-at-7-billion-poverty-and-population-growth/

THE WORLD AT 7 BILLION – POVERTY AND POPULATION GROWTH

We are proud to be participating in the “7 Billion Actions” campaign, a call to action to highlight the challenges, opportunities and actions that will shape our common future. The goal of the 7 Billion Actions campaign is to promote dialogue about what it means to live in a world with so many people and to encourage action on issues that affect us all as global citizens. Over the next 7 days, we will provide you with 7 infographics that provide a multitude of information about the world’s population.

Studies show that as living standards increase, birth rates fall. The high rate of births in less developed countries threatens to keep ever further numbers in poverty unless investments in the right areas are made. Today’s graphic looks at Human Development Index score, more specifically the 5 countries with the highest and lowest scores.

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dadme una palanca y hundiré al mundo
Alejandro Nadal
E

n los dramas de Eurípides y Sófocles las figuras heroicas frecuentemente se suicidan para liberarse de situaciones en las que se saben perdidos de antemano. Para el héroe no hay salida y camina inexorablemente hacia su propia destrucción. Los profetas en la tragedia griega poseen información y la utilizan para encauzar al héroe hacia su destrucción, presentándola a través de adivinanzas indescifrables o herméticos enigmas.

La tradición se mantiene viva en Europa, pues hace unos días, en la cumbre de líderes europeos para dar la solución definitiva a la crisis del euro, se hizo alarde de los mismos impulsos suicidas y se sentaron las bases de la destrucción inexorable de la moneda común.

La cumbre anunció una rasurada de 50 por ciento sobre el principal de la deuda griega. Se dice que es un recorte voluntario para no desencadenar unevento crediticio. Pero ¿qué es unevento crediticio? Ese eufemismo alude veladamente al cataclismo financiero que se produciría si se cumplen las condiciones de los seguros de deuda que los bancos europeos han contratado con sus contrapartes estadunidenses para cubrirse en caso de impago por parte de algún gobierno de la eurozona. Para que los bancos acepten, se les ha presionado, chantajeado y corrompido con un paquete de incentivos de 30 mil millones de euros.

Luego vino el plato fuerte: el anuncio de la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) hasta un billón de euros. Y si usted se pregunta de dónde sacaron ese dinero, la respuesta es que no lo tienen. El anuncio es un engaño: el Fondo no ha sido dotado de un céntimo de recursos frescos.

Esto demanda una explicación. Se podría haber utilizado al Banco Central Europeo para imprimir unos 700 mil millones para aumentar el poder del Fondo. Pero los alemanes están en contra. Así que se espera que el sector privado en Europa pueda proporcionar una parte de este monto. Pero con las perspectivas a la baja, esa aportación no rebasaría unos cuantos millones de euros. Entonces, ¿de dónde piensan los líderes europeos sacar el resto?

La respuesta: de China. Sí, ahora le toca a esa pieza mitológica llamadamercados emergentes rescatar a la vieja Europa. Claro, el comunicado también habla de Brasil e India, pero no hay que engañarse. Esos dos no podrían entrarle a una aventura de este calibre. Por eso lo primero que hizo Sarkozy saliendo de la reunión fue llamar a Hu Jintao para darle la buena nueva. El presidente chino recibió el mensaje con frialdad.

El plan es absurdo. La mayoría de los países europeos (salvo Alemania e Irlanda) mantiene un déficit comercial importante con Pekín. Así que pedirle recursos a China para apuntalar el FEEF equivale a pedirle dinero prestado para seguir comprando sus exportaciones. Las relaciones comerciales y financieras entre China y Estados Unidos han estado basadas en el mismo principio, lo que condujo a los desequilibrios globales que han marcado la economía mundial en las últimas décadas.

Los chinos exigirían condiciones para entrar en un arreglo de este tipo. Demandarían un mejor acceso a los mercados europeos, lo que ayudaría a deteriorar todavía más la balanza comercial y el empleo en Europa. Luego vendría el tema delicado de la paridad cambiaria. Ya un miembro del comité de política monetaria del banco central chino ha declarado que a cambio de invertir en el FEEF, Pekín apremiaría a los europeos para que no se quejen de la manipulación cambiaria que mantiene el renminbi subvaluado.

China tienen sus problemas: una gigantesca burbuja inmobiliaria, bancos con estados financieros de dudosa transparencia y una fuerte sobre-inversión en varias industrias fundamentales. Tendría que enfrentarles antes de comenzar a jugar al fortachón del barrio que arregla problemas ajenos.

Este enredo esconde una profunda distorsión del Fondo europeo de estabilidad financiera: ahora el apalancamiento se ha convertido en una de sus características esenciales. Apalancar significa utilizar una pequeña cantidad de dinero para conseguir más recursos y poder invertir (y especular). Y eso es precisamente lo que Sarkozy y la Merkel pretenden que se haga con el FEEF. El anuncio de la cumbre europea hasta ofreció la creación de un vehículo especial para atraer inversionistas, no muy diferente de los CDO (collaterized debt obligations) que desempeñaron un papel nefasto como detonantes de la crisis financiera. Resulta paradójico que el apalancamiento, práctica tan apetecida de los especuladores, se haya insertado en el corazón del instrumento que se suponía podía dominar los excesos de la especulación financiera. Arquímedes habría observado que con esta palanca no se necesita un punto de apoyo para hundir la economía mundial.

Al igual que los personajes trágicos, los líderes europeos muestran total incapacidad para aprender y leer las señales. Creyendo dominarlas, abrazan con gusto las fuerzas de su propia destrucción. Keynes, quien conocía bien a los clásicos, les hubiera dicho que el futuro es incierto.

martes, 1 de noviembre de 2011

El gobierno mundial de los banqueros
José Blanco
E

l poder de las ideas es el mayor de los poderes. Puede ser incluso mayor que el poder de los grandes, de los inmensos intereses económicos. Las ideas neoliberales y ése su núcleo resbaladizo y mimético que es el Consenso de Washington, que han estado al frente del sistema capitalista desde los años setenta, cuando fue destruido el sistema monetario oro-dólar, han conducido al sistema global a la crisis en la que nos encontramos, y son las riendas que utilizan los banqueros, o que les ordenan o imponen a los gobiernos, que las usan como sus riendas propias y dirigen sus decisiones.

Es claro que ni banqueros ni gobernantes ven así las cosas. Estamos quizá ante la hipótesis del genio maligno, recurso argumentativo propuesto por René Descartes en susMeditaciones metafísicas. La duda metódica de Descartes sugiere que quizá estamos hechos de modo tal que podemos creer estar en la verdad cuando realmente estamos en el error. Descartes cuestiona así la legitimidad de las proposiciones que parecen tener la máxima evidencia. El genio malignocartesiano preside las ideas de los banqueros.

El poder de esas ideas concurre con sus propios intereses de corto plazo y es la fuerza determinante de la vida humana. Quien haya seguido la pista de la crisis financiera a partir de 2007, haya revisado las decisiones que han sido tomadas desde entonces, esté enterado de lo que acaba de decidir la última Cumbre Europea del pasado miércoles, y no se deje impresionar por las decisiones que se impondrán en la reunión del G-20 en los primeros días de noviembre, constatará la fuerza de la finanza internacional por encima de cualquier otra fuerza.

Hace unas tres semanas el Global McKinsey Institute publicó, para unas cuantas naciones, cifras reveladoras de un grupo de países, ordenadas de mayor a menor, según la proporción de la deuda total de cada Estado como proporción de su producto interno bruto (PIB). Reino Unido: deuda total respecto de su PIB (la llamaré DT): 497 por ciento; la parte de deuda correspondiente a su gobierno (DG) es 77 por ciento. Las deudas del resto de los países, son como sigue: Japón, DT 492 por ciento, DG 213 por ciento; España, DT 366, DG 66; Francia, DT 341, DG 88; Italia, DT 313, DG, 110; Corea del Sur, DT 306, DG, 30; Estados Unidos, DT 289; DG 80; Alemania, DT 284, DG 86; Canadá, DT 274, DG 68.

Vea que la deuda pública de países como Alemania, Italia y Estados Unidos representan un tercio de la deuda total. Vea, asimismo, que Alemania e Italia tienen una deuda total en torno a 300 por ciento del PIB, mientras Japón y Reino Unido tienen una que llega cerca de 500 por ciento del PIB. ¿Por qué Japón y Reino Unido no reciben las mismas presiones que los países de la Eurozona? Simple: la mayor parte de la deuda de Japón está en manos de bancos e inversionistas japoneses, y en el caso de Reino Unido, hay deudas repartidas con Estados Unidos.

Véase que el tamaño formidable de las deudas son una carga gigante para el futuro de la sociedad humana, pero lo que es preciso destacar es que –salvo el caso especial de Japón–, las deudas públicas son una parte menor; y que el problema real del endeudamiento está en el sector privado, con mucho en la banca, y en segundo término algunas de las grandes empresas.

¿Cómo se enfrenta el problema? Mediante la aplicación de desalmados planes de austeridad que hunden cada día más a la economía real. No es la banca la que absorbe las pérdidas de la crisis, sino la sociedad mediante un desempleo mayúsculo, producto de tales programas de austeridad que, por si fuera poco, están acompañados de un endeudamiento público, especialmente generado a partir de 2007, que ha buscado rescatar a la banca que no ha sido sino presa, hasta hoy, de sus irrefrenables decisiones sin fin de apalancamiento financiero (para el lector no enterado de estos terminajos financieros, el apalancamiento se refiere al endeudamiento en que incurre un banco para financiar una inversión que le retribuirá una ganancia mayor que la que el banco pagará por el crédito que obtuvo).

Merkel dijo a sus diputados antes de llegar a la reunión cumbre, que no habrá otros 50 años de prosperidad. Ya en la cumbre del pasado miércoles quedó nuevamente claro que Alemania tiene la sartén por el mango. Sus propuestas salieron adelante, mientras Sarkozy se tragaba sus lágrimas. La cumbre solicitó a los bancos europeos una quita de 50 por ciento de la deuda griega, que los bancos aun no resuelven. Se inventaron, además, otra telaraña de apalancamientos, pero por supuesto, nadie mencionó las palabras empleo y crecimiento. Los fundamentos del Consenso de Washington siguen vigentes. Las mentalidades siguen siendo las mismas. Los principios de los banqueros continúan mandando, concentrando la riqueza del mundo, y creando más y más pobreza en el planeta.

Paul Krugman: Porque los objetivos de inflación de Alemania generan más desempleo y deuda pública a los países más chicos de la eurozona


Paul Krugman - New York Times Blog

Repost: European Inflation Targets

One problem with blogging is that at any given time many of your readers don’t know about ground you’ve already covered. I’ve tried to remedy that in part with my list of macroeconomics posts over to the right — before commenting on my macro analysis, you might want to read them. Still, it sometimes helps to repost an earlier argument.

So, about why the euro needs inflation to work, here’s what I wrote some time ago:

Jean-Claude Trichet is sounding hawkish about inflation again — and this is very bad news for the European periphery. Let me offer a stylized example to explain why.

So, imagine a eurozone that contains only two countries, Germany and Spain. And let’s make two assumptions: first, Germany’s economy is three times the size of Spain’s, so that German inflation is 3/4 of the overall index, Spain’s inflation 1/4; second, past events have left Spanish wages and prices 20 percent logarithmic too high relative to Germany. (Why logarithmic? So I can just add percentage changes, without having to worry about compounding.)

Now suppose that you want to get relative prices and wages back in line over the course of 5 years. How can this happen? Well, one way or another we need to have German inflation 4 points higher than Spanish inflation over that period.

So consider two scenarios: in scenario A, we have 2 percent German inflation and 2 percent Spanish deflation. This implies an overall eurozone inflation rate of 1 percent. In scenario B, we have 4 percent German inflation and zero Spanish inflation, implying eurozone inflation of 3 percent.

In a frictionless world, it wouldn’t matter which scenario gets chosen. But in reality, scenario A, the low-inflation scenario, is vastly worse for Spain — for two reasons. First, it’s much, much harder to get actual deflation than simply to have stable prices, so scenario A means much higher unemployment. Second, because Spanish debt is in euros, scenario A implies a significantly worse debt burden.

So what we’re seeing is an ECB catering to German desires for low inflation, very much at the expense of making the problems of peripheral economies much less tractable.

This is going to be ugly.

I’d add that the ECB and European leaders have been in complete denial on this point, willing neither to acknowledge the deflation their policies require nor to accept the need for higher overall inflation if deflation is to be avoided.

Calificadora

La última incursión de las agencias de calificación

19 octubre 2011
Presseurop
Kopelintsky

A escasos días de que se celebre la cumbre europea que se vaticina como “decisiva” para la zona euro, las agencias de calificación han rebajado, o amenazan con hacerlo, la nota de la deuda soberana de España y de Francia, así como la de los bancos italianos. La prensa europea se plantea si será el último asalto ahora que Bruselas intenta reaccionar.

“Moody’s examina a Francia”, titula en portada La Tribune, tras la decisión del pasado lunes 16 de octubre de la agencia de calificación estadounidense de establecer un plazo de tres meses para determinar si la perspectiva “estable” de AAA, que atribuye a Francia, sigue estando justificada. De los seis países de la zona euro que ostentan la mejor nota, Francia es en el que la economía atraviesa mayores dificultades, destaca el comunicado de la agencia. Este anuncio, escribe La Tribune, llega “a escasos días de una cumbre crucial para el futuro de la zona euro, reforzando así su carácter dramático”. Si Francia acabase por perder su AAA, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera se vería amenazado:

Se trataría de una pesadilla para el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) […] que se sustenta en gran parte sobre la solidez financiera de Alemania y Francia [...] París garantiza más del 20% de las sumas que puede solicitarse al fondo de ayuda a los países de la zona euro que se encuentren en dificultades.

Para Mediapart, el anuncio de Moody’s equivale a un chantaje, dado que se trata de recordar a los actores políticos que se preparan para las elecciones presidenciales de 2012 “que ni se planteen salirse del guión que han fijado los economistas – lleno de contradicciones, porque exigen a la vez austeridad y crecimiento”.

Este chantaje del sector financiero al que Francia se ve sometida es un “juego peligroso”, según considera esta página informativa, puesto que:

Logo – Mediapart , París

Al advertir tan públicamente a Francia, Moody's da argumentos para que se desencadene la especulación. Las profecías auto-cumplidas de los economistas podrían hacerse realidad de nuevo, arrastrando a su paso a Francia hacia una espiral incontrolada.

Aunque amenaza a Francia, Moody’s causa estragos en España: "Ya está el trío completo", señala El País, al día siguiente de la rebaja de la nota de la deuda española en dos escalones (de AA2 a A1) por la agencia de calificación, emulando a las otras dos, Fitch y Standard&Poor’s. "Y lo peor puede estar por venir", continúa el diario español, "porque también Moody’s como sus homólogas, mantiene la perspectiva negativa y deja abierta la puerta a otros recortes". Moody’s considera que España todavía es demasiado vulnerable a la crisis de la deuda soberana de la zona euro, para la que falta una “solución creíble”. Qué incidencia tenga la rebaja española sobre la capacidad de este país para financiarse en los mercados dependerá en cualquier caso del resultado de la cumbre europea del 23 de octubre, de la

que puede salir un acuerdo para que el fondo de rescate avale, parcialmente, la deuda de España e Italia.

En Italia, cuyos bancos se encuentran esta vez en el punto de mira de las agencias de calificación, un mes después de haber rebajado la nota soberana del país, Standard&Poor’s ha degradado la de 24 bancos italianos, según informa La Repubblica. En su comunicado, la agencia estadounidense presiona al Gobierno para que lleve a cabo las reformas estructurales necesarias para impulsar el crecimiento, con el fin de evitar que la nota vuelva a rebajarse nuevamente. El mismo día, Fitch rebajaba la nota de FIAT, cuyas ventas se hunden, por la situación financiera precaria de su socio estadounidense Chrysler, publica además La Repubblica.

Frente a los asaltos que los mercados acometen contra unos estados cada vez más frágiles, algo empieza a fraguarse en Bruselas. Con el objetivo de frenar la tan temida especulación contra las deudas públicas, el Parlamento Europeo decidió, durante la noche del 18 de octubre, prohibir la venta de credit defaults swaps (CDS) soberanos al descubierto – las garantías en caso de impago de un bono del Estado que el vendedor no posee – informa en su blog Jean Quatremer. Para el corresponsal de Libération en Bruselas,

Logo – Coulisses de Bruxelles, Bruselas

Al atacar a los Estados, los mercados han ido demasiado lejos. La Unión ha decidido comenzar a arrancarles las garras. De hecho, el Parlamento Europeo ha obtenido la adhesión de los Estados a su propuesta de prohibir uno de los instrumentos favoritos de los especuladores, que fue el que se empleó con frecuencia para desestabilizar a Grecia durante el primer trimestre de 2010. El acuerdo era muy evidente, puesto que los Estados son particularmente sensibles a las presiones del sector financiero, que adora esos instrumentos. Pero el agravamiento de la crisis de la zona euro, que incumbe directamente a los bancos, ha convencido totalmente a las capitales europeas de que había llegado la hora de castigarlos duramente.