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miércoles, 25 de mayo de 2011

Banco mundial y educ economica

http://www.jornada.unam.mx/2011/05/25/index.php?section=opinion&article=028a1eco

Jugando con la economía
Alejandro Nadal
E

l premio Nobel de economía de 1982, James Tobin, afirmó hace mucho que "los términos que se utilizan para describir un problema tienen una gran influencia sobre la solución". Tobin fue asesor económico de John Kennedy y sabía que cuando uno describe un problema, la teoría económica a la que uno recurre proporciona la lente para identificar y analizarlo, pero al mismo tiempo, impone severas restricciones para comprenderlo.

El portal electrónico del Banco Central Europeo (BCE) ofrece un par de juegos y videos. Es algo así como su sección de "economía para niños" y el objetivo es facilitar la comprensión de los problemas económicos del momento y ayudar a entender la postura del banco en materia de política monetaria. Los juegos se relacionan con la inflación y la economía en general. Se trata de dos ejercicios aburridos y francamente torpes: la palabra "juego" le queda grande a estos tontos montajes. No soy aficionado de los video juegos, pero me imagino que cualquier adolescente que entre en esta página saldrá más rápido que un murciélago del infierno. Bueno, menos mal, así no contaminará su cerebro con las boberías que dominan el "pensamiento" de los directivos del BCE. Si un aventurado lector quiere medir cuánto tedio resiste, puede ir a: www.bce.int.

El mensaje central del "juego" sobre inflación sostiene que la principal función del BCE es mantener la estabilidad de precios. La justificación es que si se puede mantener un crecimiento moderado del nivel general precios (digamos, por debajo de 2 por ciento anual) los consumidores e inversionistas podrán tomar decisiones sin perturbaciones y la economía mantendrá un ritmo de crecimiento adecuado.

El video explica que la cantidad de dinero en circulación es lo que determina la inflación (o deflación). El razonamiento es que "si hay mucho dinero persiguiendo pocos bienes, los precios tienen que aumentar". Pero ese raciocinio que parece una verdad de Perogrullo es engañoso. Nada es sencillo en economía y si algo tiene esa disciplina es que está llena de cuestiones en las que la solución es contra-intuitiva.

El hecho es que en el BCE aún domina la teoría cuantitativa del dinero, con una mezcla de lo que se denomina en la disciplina "nueva macroeconomía clásica". En esta visión de las cosas, la oferta monetaria en una economía es el principal determinante de los movimientos de corto plazo en el producto agregado, tanto en términos nominales (precios) como reales. Pero a largo plazo, sólo afecta los movimientos en el nivel general de precios, sin afectar las variables reales (nivel de actividad económica y empleo). Es decir, en el largo plazo la cantidad de dinero en circulación no repercute sobre la economía real y la estructura del sistema de precios relativos permanece inalterada.

Detrás de este razonamiento del BCE está la idea de que la flexibilidad de precios y salarios permite anular las diferencias entre oferta y demanda y muy rápidamente restablecer el pleno empleo y la completa utilización de los recursos en una economía. La conclusión fuerte es que la política monetaria no puede actuar como estabilizadora de la economía real, aunque sí puede afectar la evolución de los precios. La única fuente de fluctuaciones macroeconómicas es el mal manejo de la oferta monetaria.

El supuesto clave es que los mercados son estables y que cualquier interferencia con su funcionamiento es negativa. Si a este marco de referencia añadimos el supuesto de que las expectativas de los agentes económicos se forman eficiente y racionalmente, podemos concluir que no existe el desempleo involuntario y que los ciclos de negocios (las fluctuaciones) se deben a perturbaciones externas (errores en la formación de expectativas o saltos tecnológicos) y a desplazamientos en el mercado laboral como consecuencia de estos choques. La gente abandona su empleo porque está "confundida" o se equivocó en sus expectativas. Bonito juego, ¿verdad?

El mensaje subliminal del BCE es el mismo de los halcones de la austeridad fiscal (cuyas posturas dominan el debate contemporáneo sobre política macroeconómica en Estados Unidos y Europa). Para ellos la crisis se originó en el mal manejo de las cuentas públicas. Como si la inestabilidad de los mercados financieros no hubiera tenido nada que ver con el colapso económico. Por eso, según el BCE, hay que "regresar" a la normalidad de cuentas fiscales sanas y un manejo monetario responsable para mantener la estabilidad de precios. La conclusión final: la política macroeconómica no es efectiva porque es incapaz de afectar el nivel de actividad y el empleo.

En este enfoque teórico del BCE lo que está excluido es la crisis misma. Y si tenemos una teoría en la que la crisis no tiene cabida, será muy difícil pensar en los remedios para superarla. Como dijo Robert Solow hace poco, antes la teoría macroeconómica trataba de resolver los problemas que provenían de esquemas patológicos en una economía. Hoy, con el esquema de la nueva macroeconomía clásica, es imposible pensar la patología.

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martes, 24 de mayo de 2011

tarjetas de crédito

Negocios | 24/05/2011 - 6:52 pm - Tiempo de lectura: entre 4 y 7 minutos
Aumentan bancos el costo de la anualidad en tarjeta de crédito

Notimex / Provincia

México, DF.- El costo de tener una tarjeta de crédito ha continuado al alza durante 2011, siendo Banamex y American Express los que han reportado los mayores incrementos, a pesar de que las tasas de interés en este producto siguen a la baja.

En su reporte de “Indicadores básicos de tarjetas de crédito”, el Banco de México detalló que entre febrero de 2010 y el mismo mes de este año, la comisión promedio por anualidad en la tarjeta “clásica” o equivalentes, subió 33 pesos en términos nominales o 4.8 por ciento en términos reales, al pasar de 380 a 413 pesos.

El número de estos plásticos sumó en febrero de este año 10 millones 458 mil, lo que significó un aumento de 16.4 por ciento respecto a las ocho millones 986 mil observadas en el mismo mes previo.

De manera particular, Banamex, el segundo banco más importante en el sistema y con dos millones 986 mil tarjetas clásicas, reportó en el periodo de evaluación un incremento en su anualidad de 10.8 por ciento en términos nominales o de 47 pesos, al pasar de 435 a 482 pesos.

Seguido de Invex, con 28 mil tarjetas, que reportó un aumento de 10.2 por ciento nominal o de 46 pesos, al pasar su costo de 449 a 495 pesos; sin embargo, la anualidad más alta en este producto la reportó Globalcard con un precio de 626 pesos.

El instituto central refirió que varios productos de este segmento no cobran anualidad; entre ellos destacan Banamex Teletón, Clásica Inbursa y BanCoppel Clásica, por el número de plásticos que emiten.

Además de que en conjunto, los productos que no cobran anualidad representan el 7.5 por ciento del número total de tarjetas clásicas, agregó.

El director general de Medios de Pagos del Grupo Financiero Santander, Jorge Alfaro, dijo que la decisión de un banco en aumentar los costos para el cliente se basa en lo que el mercado le permite, la competencia y en respuesta a un aumento en los costos adicionales que el producto representa a la institución.

Refirió que este tipo de incrementos, como lo es la anualidad en tarjetas de crédito, es algo que se observa anualmente por el aumento de costos de las instituciones y que la misma competencia permite.

Señaló que pese a estos aumentos, no se espera una disminución en la demanda de este producto después de la reciente ola de crisis que se vivió en este producto, ya que la banca está disminuyendo algunos otros costos como la tasa de interés.

En el caso de las poco más de 2.2 millones de tarjetas “Oro” o equivalentes la anualidad ponderada de manera general en el sistema se elevó un 4.9 por ciento en términos reales, al pasar de 574 a 623 pesos y lo que significó 49 pesos más respecto a febrero del año pasado.

En este segmento, nuevamente Banamex reportó el mayor incremento en la anualidad de sus 359 mil plásticos en el mercado, al pasar de 699 a 892 pesos, lo que implicaron 193 pesos más o 27.6 por ciento nominal.

Seguido de Banorte, con 178 mil plásticos, que reportó un alza en el costo para el tarjetahabiente “Oro” de 13.6 por ciento nominal o 75 pesos, al pasar de 550 a 625 pesos.

En tanto, que la anualidad ponderada en el segmento de “Platino” o equivalentes, que sumaron 669 mil plásticos, subió un 18.5 por ciento en términos reales o 312 pesos, al pasar de mil 374 a mil 686 pesos en promedio.

En este segmento, American Express, con 150 mil plásticos, fue el banco que realizó el mayor incremento con un 66 por ciento o 694 pesos, al pasar su anualidad de mil 51 a mil 745 pesos.

No obstante, Banamex, que sumó 59 mil tarjetahabientes de este tipo, es el que observó al anualidad más alta con un costo de dos mil 465 pesos.

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domingo, 1 de mayo de 2011

tamaño de la deuda pública en méxico

Crece duda pública a nivel récord: 355 mil mdd, revela SHCP

Por día sube 150 mdd y durante los sexenios panistas el débido se ha disparado 219%, reporta.

Israel Rodríguez
Publicado: 01/05/2011 10:29

México, DF. A un ritmo de unos 150 millones de dólares diarios, incluidos fines de semana y días festivos, el sector público contrató deuda neta interna y externa por el equivalente a 55 mil 100 millones de dólares en el último año. Con esa dinámica, la actual administración llevó el monto de los pasivos del sector público a la cifra sin precedente de 355 mil 391.2 millones de dólares, revelan informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Entre marzo de 2010, cuando sumaba 300 mil 367.1 millones de dólares, y el mismo mes de este año, el endeudamiento neto del sector público federal creció en 18.3 por ciento y se ubica en un monto ligeramente menor a una tercera parte del valor total de los bienes y servicios producidos por la economía mexicana en un año, de acuerdo con información remitida por la dependencia al Congreso la noche del viernes.

Los 355 mil 391.2 millones de dólares a que llegó el endeudamiento neto externo e interno en marzo de este año equivalen a 4 billones 253 mil 250 millones de pesos, cantidad que representa 31.4 por ciento del producto interno bruto (PIB), el indicador que mide el valor de los bienes y servicios producidos por la economía.

Colocación de bonos

Los anexos del Informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública, correspondientes al primer trimestre de 2011, revelan que en el último año la deuda neta del sector público federal, que incluye la que es contratada por el gobierno federal, la de los organismos y empresas paraestatales y la de la banca de desarrollo, se incrementó 18.3 por ciento entre el primer trimestre de 2010 y el mismo periodo de este año.

La información oficial revela que tan sólo en lo que va de las dos administraciones de extracción panista, el endeudamiento neto total (que incluye el contratado en los mercados internacionales y en el nacional) del sector público aumentó 219 por ciento al pasar de un billón 330 mil 356.1 millones de pesos en diciembre de 2000 a 4 billones 253 mil 250 millones de pesos al concluir el primer trimestre de 2011.

Según los informes de la SHCP de los 4 billones 253 mil 250 millones de pesos de endeudamiento neto, 2 billones 949 mil 837.2 millones de pesos corresponden a pasivos contratados en el mercado financiero local y el resto, un billón 303 mil 413 millones de pesos –equivalentes a 108 mil 910 millones de dólares– a endeudamiento adquirido en el exterior.

La deuda interna está integrada por las colocaciones de bonos gubernamentales entre el público inversionista, quien presta el dinero al gobierno federal para que pueda financiar sus programas de inversión y de operación a cambio de un premio o tasa de interés. Entre los instrumentos colocados entre el público destacan los Cetes, Bondes, Bonos IPAB, Udibonos, entre otros.

Según la SHCP, la estrategia de deuda pública para el presente año busca seguir fortaleciendo la estructura de la deuda interna y generar condiciones adecuadas para el funcionamiento y desarrollo del mercado local de deuda.

En materia de deuda interna destacan las colocaciones sindicadas de un Bono a tasa fija y de un Udibono, ambos a un plazo de 10 años, así como las operaciones de permuta de Bonos M con objeto de fortalecer la emisión de referencia del bono a tasa nominal fija de 10 años.

En materia de deuda externa, destaca la reapertura del Bono Global de referencia a tasa fija en dólares con vencimiento en 2020, realizada en febrero. La tasa de interés obtenida resultó la más baja que ha conseguido el gobierno federal en la historia para un bono con plazo de 10 años.

De esta manera, al cierre del primer trimestre de 2011, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), indicador que incluye, además de la deuda externa e interna las obligaciones de todo el sector público (pensiones, rescate bancario, rescate carretero y deuda con el sector privado para proyectos de infraestructura energética), ascendió en el primer trimestre de este año a 4 billones 812 mil 686.3 millones de pesos, equivalente a 35.8 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Solamente en la administración de Felipe Calderón, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público pasó de 3 billones 135 mil 439 millones de pesos a 4 billones 812 mil 686.3 millones de pesos. Es decir, un crecimiento de 53 por ciento. Esto significa que después de representar 29.10 puntos porcentuales del PIB en 2006 subió en marzo de 2011 a 35.58 por ciento del PIB.

Creció 5% el PIB, asegura la Secretaría de Hacienda

En sus informes la SHCP anticipó que durante el periodo enero-marzo de 2011 el PIB haya registrado un crecimiento anual de alrededor de 5 por ciento real. A su vez, la proyección de crecimiento del PIB para 2011 en su conjunto se revisó de 4 a 4.3 por ciento real.

Durante el primer trimestre de 2011, la economía mexicana continuó creciendo a un ritmo elevado según apuntan los principales indicadores macroeconómicos, indicó la SHCP. La economía mundial y la de Estados Unidos siguieron expandiéndose, destacando la aceleración de la producción industrial estadunidense. Lo anterior se tradujo en un fuerte dinamismo de la demanda externa.

Sin embargo, advirtió que persisten elementos de riesgo asociados a la situación fiscal y del sistema financiero en algunos países industriales, el mayor precio del petróleo debido a fenómenos geopolíticos en países del Norte de África y de Oriente Medio, y los efectos del desastre natural y problemas nucleares en Japón.

Durante el primer trimestre de 2011, el balance público registró un superávit de mil 262 millones de pesos. Por su parte, el balance primario presentó un superávit de 32 mil 265 millones de pesos. Si se excluye la inversión de Petróleos Mexicanos (Pemex), el balance público presenta un superávit de 39 mil 463 millones de pesos. Estos resultados son congruentes con el déficit presupuestario aprobado para 2011, aseguró la SHCP.

Al 31 de marzo de 2011 el número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social se ubicó en 14 millones 842 mil 350 personas, cifra que implicó un crecimiento anual de 671 mil 570 plazas (4.7 por ciento). Por tipo de contrato, la afiliación permanente aumentó en 498 mil 327 trabajadores (74.2 por ciento del total), en tanto que la eventual avanzó en 173 mil 243 personas (25.8 por ciento de los empleos generados).

En marzo de 2011, la inflación general anual se ubicó en 3.04 por ciento, lo que significó una disminución de 136 puntos base respecto a la cifra registrada en diciembre de 2010 (4.40 por ciento). Al cierre de marzo, el índice de precios y cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se situó en 37 mil 440.51 unidades, lo que implicó una pérdida de 2.9 por ciento respecto del cierre de diciembre del año previo. El 31 de marzo, el tipo de cambio se ubicó en 11.89 pesos por dólar, lo que implicó una apreciación de 3.8 por ciento respecto del cierre de diciembre de 2010 (12.37 pesos por dólar).

viernes, 29 de abril de 2011

sobre pelicula inside job

Más pierde el pobre
Leonardo García Tsao


Si alguien busca entender el porqué y cómo de la reciente recesión económica, hay un par de documentales estadunidenses que se dan a la tarea de explicar lo sucedido en términos didácticos. Uno, el más populista y facilón, es Capitalism: A Love Story (2009), la más reciente provocación de Michael Moore (aún no exhibida en nuestro país, hasta donde sé); el otro, Dinero sucio, que es como se tituló en México, Inside Job, el premiado documental de Charles Ferguson.

Inside Job es el término utilizado para describir un robo planeado desde adentro; digamos un asalto bancario perpetrado por sus propios ejecutivos. Eso es exactamente lo sucedido con la economía mundial en los recientes 30 años. Cumpliendo el lema de Gordon Gekko en cuanto a que "la avaricia es buena", desde los años 80 se desató una ola de especulaciones, espejismos financieros, inversiones fantasmas y demás fraudes. Ferguson se esmera en explicar en orden cronológico cómo se fue gestando esa epidemia que acabó por arruinar la economía del mundo entero. (La película se inicia poniendo el ejemplo de cómo un país tan pequeño y otrora próspero como Islandia, cayó también en la trampa de la desregulación de los procesos financieros.)

Si Moore se va por el lado de ejemplificar la quiebra con peras y manzanas, Ferguson prefiere los datos concretos. Y qué cantidad de datos. No es necesario poseer un doctorado en economía para entender Dinero sucio, pero ayudaría bastante. A través de un alud de cifras, gráficas, siglas, extractos de noticieros, términos en busca de un glosario y, sobre todo, entrevistas con criminales, testigos y víctimas, el cineasta expone cómo una política de laissez faire, alentada sobre todo por la pasada administración Bush, favoreció el mayor enriquecimiento de los ricos, la depauperación de la clase media y el desempleo de millones de personas, sin que los culpables pagaran las consecuencias. Por lo contrario, hasta salieron bonificados.

Ferguson adopta la misma estructura de su primer trabajo, el sobresaliente documental No End in Sight (2007), dedicado a exponer la incompetencia administrativa y la motivación económica por las cuales la guerra de Irak no tiene, hasta la fecha, para cuándo finalizar. Igualmente, la película se divide en varios capítulos con un título descriptivo y anuncia en varios letreros quiénes de los principales implicados se negaron a ser entrevistados. Hicieron bien. Quienes sí se atrevieron se pusieron en la mira de un incisivo cuestionador, que expone sin miramientos sus contradicciones y mentiras. Buena parte de la rabia del cineasta se reserva para los académicos, los prestigiados profesores de universidades como Columbia y Harvard, que aprovechan su estatus para contratarse como consejeros, dispuestos a ser sobornados por los grandes consorcios para servir sus fines.

Para el versado en estos asuntos Dinero sucio no ofrece revelaciones nuevas salvo, quizás, en el terreno personal. Una curioso aparte del documental entrevista a una madrota de Wall Street y a un sicoanalista para determinar el perfil sicológico del especulador, adicto igualmente a las putas y las drogas. (Es más, se revela en una resonancia magnética cómo las mismas partes del cerebro se excitan igual con el dinero que con la cocaína.)

Ferguson trata de ser un poco optimista al final. Pero sus propios datos lo desmienten. Las promesas de Barack Obama en campaña, en cuanto a que se deslindarían responsabilidades de la crisis, se vieron frustradas en el momento en que le dio puestos en su gabinete económico a varios de los mismos perpetradores. Ferguson no necesita recurrir a la payasada como Moore para convencernos de que alguien debería convertir a esos criminales de cuello blanco en pájaros de cuenta.

Dinero sucio

(Inside Job)

D:Charles Ferguson/ G: Charles Ferguson, Chad Beck, Adam Bolt/ F. en C: Svetlana Cvetko, Kalyanee Mam, / M: Alex Heffes/ Ed: Chad Beck, Adam Bolt/ Narrado por: Matt Damon/ P: Representational Pictures, Screen Pass Pictures. EU, 2010.

lgtsao@hotmail.com - http://twitter.com/@walyder

miércoles, 27 de abril de 2011

la hegemonia del dólar

¿Cuándo perderá el dólar su valor hegemónico?
Alejandro Nadal


La crisis global ha puesto en entredicho el orden económico que prevaleció desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy es evidente que el papel hegemónico del dólar estadunidense no es sostenible. Por sus implicaciones sobre la estabilidad de los tipos de cambio y de los mercados financieros, éste es uno de los aspectos más importantes de las transformaciones que sufrirá la economía mundial en los próximos años.

El dólar sigue siendo la moneda preferida para mantener reservas internacionales, pero su importancia ha ido declinando. Según el Banco de Pagos Internacionales, entre 2001 y 2007 las reservas oficiales de divisas que los bancos centrales del mundo mantuvieron en dólares pasaron de 71.5 a 64.1 por ciento. Para 2010 ese porcentaje era de 61.3 por ciento. Es decir, la mayor parte de esa reducción se produjo antes de la crisis y estuvo ligada a la emergencia del euro y otras monedas como candidatos fuertes a competir con el dólar.

Entre 2001 y 2007 el porcentaje de transacciones de divisas en las que participó el dólar pasó de 90 a 85.6 por ciento. Es decir, antes de que estallara la crisis global el dólar perdió algo de importancia en las transacciones en divisas. En contraste, entre 2007 y 2010 la participación del dólar en esas transacciones disminuyó apenas medio punto porcentual. Es decir, aunque a la baja, en el mercado mundial de divisas el dólar mantiene su hegemonía.

Es cierto que la debacle económica también afectó al euro. Pero si la unión monetaria es capaz de superar el temporal, en unos pocos años la moneda común europea podría consolidarse, recuperar su valor y, sobre todo, su credibilidad. Ciertamente su sistema financiero está en condiciones de satisfacer la demanda de liquidez de la economía mundial. Por supuesto, todo esto requiere que efectivamente la Unión Europea pueda llevar a cabo las transformaciones estructurales que se necesitan en el plano de la política macroeconómica.

Algunas proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que en 2016 Estados Unidos dejará de ser la economía más grande del mundo y será superada por la de la República Popular China. En términos de la paridad de poder de compra la economía china pasará de 11.2 a 19 billones (castellanos) de dólares entre 2011 y 2016, mientras la estadunidense pasará de 15.2 a 18.8 billones en el mismo periodo.

Muchos piensan que, en ese caso, el renminbi podría convertirse en la nueva moneda de reserva internacional. No necesariamente. El tamaño de una economía es siempre objeto de debate. La paridad de poder de compra no es el mejor indicador porque los precios de los bienes no comerciables pueden distorsionar la medida. Para jerarquizar por tamaños a las economías del mundo, es preferible utilizar el PIB a precios corrientes. Claro, aquí también juega un papel importante el tipo de cambio utilizado. Pero en el caso de las economías de China y Estados Unidos, casi con cualquier paridad plausible la segunda seguirá siendo la más grande del mundo en 2016.

Aún cuando la economía china se convierta en la más grande del mundo, eso no es suficiente para que su moneda sea la divisa de referencia internacional. Para ello se requiere que existan los mecanismos que permitan tener acceso al renminbi en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades de liquidez de la economía mundial. Una posibilidad sería que China mantuviera de manera sistemática un déficit en su cuenta corriente, por ejemplo, aumentando el consumo. Eso se ve difícil: hoy el consumo agregado en China ronda el 35 por ciento del PIB, lo que quiere decir que falta mucho para que esa variable pueda contribuir a mantener un déficit en cuenta corriente. Parece que el superávit chino seguirá siendo parte integral del paisaje económico internacional por varios años.

Otra posibilidad es que China termine por abrir completamente sus mercados financieros para que cualquier extranjero pueda adquirir títulos denominados en renminbi en cantidades importantes. Pero para ello será necesario un paquete de reformas en el sistema bancario y no bancario que hoy por hoy la administración en Beijing se resiste a impulsar.

Para Estados Unidos, la pérdida del poder del dólar es un proceso contradictorio. Poder financiar su déficit en cuenta corriente con su propia moneda le otorga una prerrogativa extraordinaria. Pero si ese país deja esa cómoda posición tendría que crecer más, generar más empleo y mantener su nivel de endeudamiento bajo control. Eso no le vendría mal (y a sus vecinos, como México, tampoco). Es cierto que el centro de poder financiero en Estados Unidos no está dispuesto a perder sus privilegios tan fácilmente. Pero llegará el día en que nadie le pida su opinión para diversificar las divisas en las que mantiene sus reservas.

La reforma del sistema monetario mundial no será un proceso fácil. Pero por lo menos queda claro que la idea de mantener una moneda mundial que descanse sobre el déficit astronómico de Estados Unidos no es la mejor opción.

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miércoles, 20 de abril de 2011

Información y sistema financiero

Standard & Poor’s: la ofensiva del capital financiero
Alejandro Nadal

Sucedió lo que se pensó nunca ocurriría: la calificadora Standard & Poor’s (S&P) modificó su perspectiva de estable a negativa sobre los títulos de deuda estadunidense. La agencia mantuvo la calificación triple A para los bonos relacionados con esa deuda, pero técnicamente su nueva postura anuncia que hay 30 por ciento de probabilidad de que en los próximos dos años Estados Unidos pierda su calificación triple A. La explicación de S&P hace referencia a la deuda galopante en Estados Unidos y a la idea de que no parece que Washington esté tomando las providencias necesarias para enfrentar este problema.

Standard & Poor’s es una de las agencias calificadoras más importantes de Wall Street. Su trabajo es evaluar las bondades y riesgos de títulos de deuda soberana, crédito de empresas y vehículos de inversión estructurada. Su papel en la crisis financiera global fue nefasto: mantuvo calificaciones altísimas para títulos chatarra y contribuyó a que miles de inversionistas en el mundo entero perdieran sumas astronómicas. Su complicidad con compañías como Goldman Sachs, que hoy vuelve a estar en el banquillo de los acusados por fraude, ha sido señalada como una de las principales causas para diseminar activos tóxicos por todo el mundo.

S&P sabe muy bien que Estados Unidos es el emisor de la principal moneda de reserva en el mundo y que el riesgo de que no pague su deuda es rigurosamente cero (mientras tenga con qué imprimir dólares, pagará siempre su deuda, aunque sea en términos nominales). Pero con su desplante de hoy S&P busca influir sobre las políticas fiscal y monetaria en Estados Unidos. En particular, S&P apoya las posiciones extremistas que en el Congreso insisten en mantener una postura "responsable" frente al problema del déficit fiscal. Además S&P pretende modificar la postura de la Reserva federal consistente en comprar todos los bonos del Tesoro que le pongan enfrente (la llamada postura de flexibilidad cuantitativa).

La referencia de S&P al déficit fiscal es absurda. Hoy la discusión sobre el déficit fiscal en Estados Unidos está dominada por una perspectiva conservadora y se están sacrificando cientos de programas sociales. Se han mantenido las reducciones de impuestos a los más ricos y el gasto militar sólo sufrió reducciones modestas.

El rubro salud es el que más contribuye al déficit fiscal por la enorme ineficiencia del sistema de salud en Estados Unidos. Sin embargo, las perspectivas de alcanzar reducciones en este terreno se mantienen remotas. El gobierno de ese país paga alrededor de la mitad del gasto total en salud a través de sus programas Medicare y Medicaid, pero los servicios son prestados casi en su totalidad por el sector privado. Eso quiere decir que el rubro que más contribuye al déficit público es el de los altísimos costos de los servicios de salud que presta ¡el sector privado! Y esa situación se va a mantener mientras la industria farmacéutica y las aseguradoras mantengan secuestrada la política sobre salud de Estados Unidos.

La nueva postura de S&P también está orientada a cambiar los términos de la política monetaria. Aquí vale la pena recordar un acontecimiento de gran importancia. En febrero pasado PIMCO, el más grande fondo de inversiones en el mundo, anunció que reduciría drásticamente su exposición a los bonos del gobierno estadunidense. La razón esgrimida por PIMCO fue que los rendimientos de esos títulos no estaban a la par de los riesgos reales que enfrentaban los inversionistas. PIMCO anunció que la política monetaria de la Reserva federal era "un robo" para los tenedores de bonos de largo plazo porque la rentabilidad de esos títulos era artificialmente baja y las alternativas en valores de renta fija de muchos países emergentes eran superiores. En marzo PIMCO comenzó a salirse de los bonos del Tesoro y a incrementar sus posiciones en bonos de Alemania, Canadá y hasta de Brasil.

PIMCO tiene un gran poder para influir sobre las tasas de interés en Estados Unidos y el rendimiento de los bonos del Tesoro. Su cartera de inversión rebasa los 250 mil millones de dólares y su capacidad de convocatoria sobre otros fondos de inversión es considerable. Así que nadie debería subestimar los efectos de sus desplantes. En el fondo, de lo que se trata es de influir sobre los rendimientos y las tasas de interés en Estados Unidos.

Claro, a Standard & Poor’s y a PIMCO les importa un pepino lo que eso puede significar para la economía real en ese país. Hoy la recuperación de la economía estadunidense está lejos de haberse consolidado. El crecimiento es frágil y el desempleo sigue alcanzando niveles inaceptables (alrededor de 25 millones de personas están en desempleo o han abandonado la búsqueda de empleo). Los efectos de la política macroeconómica se dejarán sentir en los próximos meses. Standard & Poor’s simplemente busca clavar el último clavo sobre el ataúd de la política monetaria expansiva. El capital financiero sigue dictando las directrices de la política macroeconómica.

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martes, 19 de abril de 2011

La "superficie" y los cisnes negros
José Blanco

He estado utilizando los opuestos superficie y abisal o fondo de la crisis, para referirme a los hechos devastadores de la crisis que están a la vista, y a los análisis estructurales de largo plazo que saben mirar al topo escarbar debajo de la superficie, más allá de las voluntades de los actores económicos incluidos los buitres financieros que se han enriquecido aún más en medio del desastre, respectivamente.

Recojo una última cita de Strauss-Kahn (director-gerente del FMI), que permite ver claramente su percepción sobre el nivel de descalabro en que hoy se encuentra la economía mundial: “La economía se encuentra desequilibrada entre países y al interior de los países… Hay mucha incertidumbre y también hay numerosos cisnes negros nadando en el lago de la economía global. En general, la situación económica mundial es muy frágil y desigual, acosada por una gran incertidumbre”.

En las primeras semanas de este año fue publicado el libro The Globalization Paradox. Democracy and the future of the world economy, del brillante economista turco formado en Harvard, Dani Rodrik. En un ejercicio de imaginación monta la escena de 1944-1945, cuando en la ciudad de Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos e Inglaterra, y algunos invitados, crearon las instituciones que regirían el funcionamiento de la economía mundial: el FMI, y el Banco Mundial, con el dólar estadunidense como medio de pago internacional.

Rodrik propone siete "principios lógicos" para la gobernanza de hoy de la economía-mundo, de los que aquí me limito a enunciar casi sólo sus títulos: 1) Los mercados deben estar profundamente incorporados a los sistemas de gobernanza. La idea de que los mercados se autorregulan recibió un golpe mortal en la reciente crisis financiera y se la debería enterrar de una vez por todas. Los mercados requieren que otras instituciones sociales los respalden. Se basan en tribunales, marcos legales y reguladores para establecer e implementar reglas; 2) Para el futuro previsible, la gobernanza democrática quizá se organice básicamente dentro de comunidades políticas nacionales. El estado nacional vive, si no del todo bien, y sigue siendo esencialmente la mejor alternativa. La búsqueda de gobernanza global es algo absurdo. Es improbable que los gobiernos nacionales cedan un control significativo a instituciones trasnacionales, y las reglas armonizadoras no beneficiarían a sociedades con necesidades y preferencias diversas. La Unión Europea puede ser la única excepción…; Cuando la cooperación internacional sí tiene "éxito", genera reglas que o son ineficaces o reflejan las preferencias sólo de los estados más poderosos; 3) Prosperidad pluralista. Reconocer que la infraestructura institucional medular de la economía global debe construirse a nivel nacional libera a los países para desarrollar las instituciones que más les convienen. Estados Unidos, Europa y Japón produjeron cantidades comparables de riqueza en el largo plazo. Sin embargo, sus mercados laborales, la gobernanza corporativa, las leyes antimonopólicas, la protección social y los sistemas financieros difieren considerablemente; 4) Los países tienen derecho a proteger sus propias regulaciones e instituciones. Los principios previos pueden parecer inocuos. Pero conllevan fuertes implicancias que chocan con la opinión general de los defensores de la globalización. Una de esas implicancias es el derecho de los países individuales a salvaguardar sus preferencias institucionales internas…; por lo tanto, deberíamos aceptar que los países puedan propugnar reglas nacionales –políticas fiscales, regulaciones financieras, normas laborales o leyes de salud y seguridad de los consumidores– y que puedan hacerlo levantando barreras en la frontera si fuera necesario, cuando el comercio ostensiblemente amenaza las prácticas domésticas; 5) Los países no tienen derecho a imponerles sus instituciones a los demás. Utilizar restricciones al comercio o a las finanzas transfronterizos para defender valores y regulaciones en casa es muy diferente de usarlas para imponer esos valores y regulaciones a otros países. Las reglas de la globalización no deberían obligar a estadunidenses o europeos a consumir bienes que son producidos con métodos que la mayoría de los ciudadanos en esos países consideran inaceptables; 6) Los acuerdos económicos internacionales deben establecer reglas para administrar la interacción entre instituciones nacionales…; Lo que necesitamos son reglas de tráfico para la economía global que ayuden a los vehículos de diferente tamaño, forma y velocidad a navegar uno junto al otro, en lugar de imponer un auto idéntico o un límite de velocidad uniforme. Deberíamos esforzarnos por alcanzar una máxima globalización que sea coherente con un espacio para la diversidad en los acuerdos institucionales nacionales; 7) Los países no democráticos no pueden contar con los mismos derechos y privilegios en el orden económico internacional que las democracias. Lo que les otorga atractivo y legitimidad a los principios previos es que se basan en una deliberación democrática –donde ésta realmente ocurre, al interior de los estados nacionales–.

Vale la pena que el lector interesado haga una inmersión en profundidad en los argumentos de Dani Rodrik, que es claro tienden a apoyar las construcción de una institucionalidad económica y política diversa con la cual construir una globalización no a rajatabla, sino al ritmo y modo que la maduración de las instituciones de cada nación vayan permitiéndolo.

Dicho esto, falta imaginar al menos algunas de las consecuencias de un reordenamiento mundial basado en esos sencillos principios. Es aquí que volveré a Strauss-Kahn y su alusión nada casual de los cisnes negros.